Share this page:  
 

Multilingual Scriptures

(Compare books in 2 different language versions of your choice)

Comparison Search:

Select Language version and font:
You can only select max. of two versions.
Book:
Chapter:
Verse:
---------
From: To:

Free Search:

Select Language version and font:
Enter search text:

Multilingual Scriptures Home » Spanish Sag. Escrituras 1569 » Galatians

Spanish Sag. Escrituras 1569
Chapter # Verse # Verse Detail
11¶ Pablo, apóstol, no de los hombres ni por hombre, sino por Jesús, el Cristo, y Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos,
12y todos los hermanos que están conmigo, a las Iglesias de Galacia:
13Gracia sea a vosotros, y paz de Dios el Padre, y del Señor nuestro Jesús, el Cristo,
14El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad del Dios y Padre nuestro,
15al cual es la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
16¶ Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis traspasado del que os llamó en la gracia de Cristo, a otro evangelio;
17porque no hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el Evangelio del Cristo.
18Mas aun si nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro Evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema.
19Como antes hemos dicho, también ahora lo decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro Evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
110¶ Porque, ¿persuado yo ahora a hombres o a Dios? ¿O busco agradar a los hombres? Cierto, que si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
111Mas os hago saber, hermanos, que el Evangelio que ha sido anunciado por mí, no es según hombre;
112ni yo lo recibí, ni aprendí de hombre, sino por revelación de Jesús, el Cristo.
113Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera la Iglesia de Dios, y la destruía;
114y aprovechaba en el Judaísmo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo mucho más celoso que todos de las tradiciones de mis padres.
115Mas cuando quiso Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
116revelar a su Hijo en mí, para que le predicase entre los gentiles, luego no consulté con carne y sangre;
117ni fui a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.
118Después, pasados tres años, fui a Jerusalén a ver a Pedro, y estuve con él quince días.
119Mas a ningún otro de los apóstoles vi, sino a Jacobo, el hermano del Señor.
120Y en esto que os escribo, he aquí delante de Dios, que no miento.
121Después fui a las partes de Siria y de Cilicia;
122y no era conocido de vista a las Iglesias de Judea, que eran en el Cristo;
123solamente habían oído decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en otro tiempo destruía.
124Y glorificaban a Dios por mí.
21¶ Después, pasados catorce años, fui otra vez a Jerusalén juntamente con Bernabé, tomando también conmigo a Tito.
22Pero fui por revelación, y les comuniqué el Evangelio que predico entre los gentiles; mas particularmente a los que parecían ser algo, por no correr en vano, o haber corrido.
23Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, siendo griego, fue compelido a circuncidarse.
24Y eso a pesar de los falsos hermanos, que se entraban secretamente para espiar nuestra libertad que tenemos en el Cristo Jesús, para ponernos en servidumbre;
25a los cuales ni aun por una hora accedimos a someternos, para que la verdad del Evangelio permaneciese con vosotros.
26Pero de aquellos que parecían ser algo (cuales hayan sido en algún tiempo, no tengo que ver; Dios no acepta apariencia de hombre), a mí ciertamente los que parecían ser algo, nada me dieron.
27Antes por el contrario, como vieron que el Evangelio de la incircuncisión me era encargado, como a Pedro el de la circuncisión,
28(porque el que obró Pedro para el apostolado de la circuncisión, obró también en mí para con los gentiles);
29y como vieron la gracia que me era dada, Jacobo y Cefas y Juan, que parecían ser las columnas, nos dieron la diestra de compañía a mí y a Bernabé, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.
210Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo mismo que fui también solícito en hacer.
211¶ Pero viniendo Pedro a Antioquía, le resistí en la cara, porque era de condenar.
212Porque antes que viniesen unos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; mas después que vinieron, se retraía y apartaba, teniendo miedo de los que eran de la circuncisión.
213Y a su disimulación consentían también los otros judíos; de tal manera que aun Bernabé fue también llevado de ellos en su hipocresía.
214Como vi que no andaban derechamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como gentil y no como judío, ¿por qué constriñes a los gentiles a judaizar?
215Nosotros que somos judíos naturaleza, y no pecadores de los gentiles,
216sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesús, el Cristo, nosotros también hemos creído en Jesús, el Cristo, para que fuésemos justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley; por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada.
217Y si buscando nosotros ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso el Cristo ministro de nuestro pecado? En ninguna manera.
218Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, rebelde me hago.
219Porque yo por la ley soy muerto a la ley, para vivir a Dios.
220Con Cristo estoy juntamente colgado en el madero, y vivo, no ya yo, sino vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí.
221No desecho la gracia de Dios; porque si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.
31¶ ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os hechizó, para no obedecer a la Verdad, ante cuyos ojos Jesús, el Cristo fue ya descrito como colgado en el madero entre vosotros?
32Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oído obediente de la fe?
33¿Tan locos sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne?
34¿Tantas cosas habéis padecido en vano? Sí, pero en vano.
35Aquel, pues, que os da el Espíritu, y obra las maravillas entre vosotros ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír obediente de la fe?
36¶ Como Abraham creyó a Dios, y le fue atribuido a justicia.
37Así que conocéis que los que son por la fe, los tales son los hijos de Abraham.
38Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar a los gentiles, evangelizó antes a Abraham, diciendo : Que todos los gentiles de la tierra serán benditos en ti.
39Luego los de la fe son los benditos con el creyente Abraham.
310Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
311Además por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá.
312La ley tampoco es de la fe; sino: El hombre que los hiciere los mandamientos , vivirá por ellos.
313Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en un madero),
314para que la bendición de Abraham en los gentiles fuese en el Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.
315Hermanos, (hablo como hombre): Aunque un pacto sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo cancela, ni le añade.
316A Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es el Cristo.
317Esto pues digo: Que el Pacto previamente ratificado de Dios para con el Cristo, la ley que fue hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.
318Porque si la herencia es por la ley, ya no será por la promesa; pero Dios por la promesa hizo la dió a Abraham.
319¶ ¿Pues de qué sirve la ley? Fue puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la Simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por los Angeles en la mano de un Mediador.
320Y el Mediador no es de uno solo , pero Dios es uno.
321¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si alguna ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
322Mas encerró la Escritura todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada a los creyentes por la fe de Jesús, el Cristo.
323Pero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta.
324De manera que la ley fue ayo nuestro para llevarnos a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.
325Mas venida la fe, ya no estamos bajo la mano del ayo;
326porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
327Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.
328No hay aquí judío, ni griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
329Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la Simiente de Abraham sois, y conforme a la promesa, los herederos.
41¶ También digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es el señor de todo;
42pero está bajo la mano de tutores y administradores hasta el tiempo señalado por el padre.
43Así también nosotros, cuando éramos niños, éramos siervos bajo los elementos del mundo.
44Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, nacido de mujer, nacido súbdito de la ley,
45para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
46Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre.
47Así que ya no eres más siervo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.
48¶ Antes, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses;
49mas ahora, habiendo conocido a Dios, o más bien, siendo conocidos de Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo a los débiles y pobres elementos, en los cuales queréis volver a servir?
410Guardáis días, y meses, y tiempos, y años.
411Temo por vosotros, que haya trabajado en vano en vosotros.
412¶ Hermanos, os ruego, sed como yo, porque yo soy como vosotros; ningún agravio me habéis hecho.
413Que vosotros sabéis que por flaqueza de carne os anuncié el Evangelio al principio;
414y no desechasteis ni menospreciasteis mi aflicción que estaba en mi carne; antes me recibisteis como a un ángel de Dios, como al mismo Cristo Jesús.
415¿Dónde está pues vuestra bienaventuranza? Porque yo os doy testimonio que si se pudiera hacer, os hubierais sacado vuestros ojos para dármelos.
416¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, diciéndoos la verdad?
417¶ Tienen celos de vosotros, pero no para bien; antes os quieren echar fuera para que vosotros los celéis a ellos.
418Bueno es ser celosos en bien siempre; y no solamente cuando estoy presente con vosotros.
419¶ Hijitos míos, que vuelvo otra vez a estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros;
420querría cierto estar ahora con vosotros, y mudar mi voz; porque estoy avergonzado de vosotros.
421¶ Decidme, los que queréis estar bajo la ley, ¿no habéis oído la ley?
422Porque escrito está que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, el otro de la libre.
423Mas el de la sierva nació según la carne; pero el de la libre nació por la promesa.
424Las cuales cosas son dichas por alegoría, porque estas mujeres son los dos pactos; el uno ciertamente del monte Sinaí, el cual engendró para servidumbre, que es Agar.
425Porque Agar o Sinaí es un monte de Arabia, el cual corresponde a la que ahora es Jerusalén, la cual junto con sus hijos está en esclavitud.
426Mas la Jerusalén de arriba, libre es; la cual es la madre de todos nosotros.
427Porque está escrito: Alégrate, la estéril, que no das a luz; Prorrumpe en alabanzas y clama, La que no estás de parto; Porque más son los hijos de la dejada, Que de la que tiene marido.
428Así que, hermanos, nosotros como Isaac, somos hijos de la promesa.
429Pero como entonces el que era engendrado según la carne, perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.
430Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre.
431De manera, hermanos, que no somos hijos de la sierva, sino de la libre.
51¶ Estad, pues, firmes en la libertad en que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez a ser presos en el yugo de servidumbre.
52He aquí, yo Pablo os digo, que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada.
53Y otra vez vuelvo a protestar a todo hombre que se circuncidare, que está obligado a hacer toda la ley.
54Vacíos sois del Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
55Porque nosotros por el Espíritu aguardamos la esperanza de la justicia por la fe.
56Porque en el Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por la caridad.
57Vosotros corríais bien, ¿quién os embarazó para no obedecer a la verdad?
58Esta persuasión no es de aquel que os llama.
59Un poco de levadura leuda toda la masa.
510Yo confío de vosotros en el Señor, que ninguna otra cosa sentiréis; mas el que os inquieta, llevará el juicio, quienquiera que él sea.
511Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? Pues que quitado es el escándalo del madero.
512Deseo que fuesen también cortados los que os inquietan.
513¶ Porque vosotros, hermanos, a libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión a la carne, sino servíos por la caridad los unos a los otros.
514Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amaras a tu projimo como a ti mismo.
515Y si os mordéis y os coméis los unos a los otros, mirad que también no os consumáis los unos a los otros.
516Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
517Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne; y estas cosas se oponen la una a la otra, para que no hagáis lo que quisierais.
518Pero si sois guiados del Espíritu, no estáis bajo la ley.
519Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución,
520idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
521envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
522Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe,
523mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
524Porque los que son del Cristo, han colgado en el madero a la carne con sus afectos y concupiscencias.
525Si vivimos por el Espíritu, andemos también en el Espíritu.
526No seamos codiciosos de vana gloria, irritándose los unos a los otros, envidiándose los unos a los otros.
61¶ Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote a ti mismo, para que tú no seas también tentado.
62Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley del Cristo.
63Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.
64Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria sólo respecto de sí mismo, y no en otro.
65Porque cada cual llevará su carga.
66Y el que es enseñado en la palabra, comunique en todo lo bueno al que lo instruye.
67No os engañéis, Dios no puede ser burlado; porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
68Porque el que siembra en su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra en el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
69No nos faltemos, pues, de hacer bien; que a su tiempo segaremos, si no hubiéremos faltado.
610Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
611¶ Mirad qué larga carta os he escrito de mi mano.
612Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os constriñen a que os circuncidéis, solamente por no padecer la persecución del madero del Cristo.
613Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; sino que quieren que vosotros seáis circuncidados, para gloriarse en vuestra carne.
614Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en el madero del Señor nuestro Jesús, el Cristo, por quien el mundo me es muerto a mí, y yo al mundo.
615Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.
616Y todos los que anduvieren conforme a esta regla, la paz y la misericordia de Dios será sobre ellos, y sobre el Israel de Dios.
617De aquí en adelante nadie me sea molesto; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.
618Hermanos, la gracia del Señor nuestro, Jesús, el Cristo, sea con vuestro espíritu. Amén.