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Multilingual Scriptures Home » Spanish Sag. Escrituras 1569 » Romans

Spanish Sag. Escrituras 1569
Chapter # Verse # Verse Detail
11¶ Pablo, siervo de Jesús, el Cristo, llamado a ser apóstol, apartado para el Evangelio de Dios,
12(que él había antes prometido por sus profetas en las santas Escrituras,)
13de su Hijo, (el cual le nació de la simiente de David según la carne;
14el cual fue declarado Hijo de Dios con potencia, según el Espíritu de santificación, por la resurrección de los muertos), de Jesús, el Cristo, Señor nuestro,
15por el cual recibimos la gracia y el apostolado, para hacer que se obedezca a la fe entre todos los gentiles en su Nombre,
16de los cuales sois también vosotros, los llamados de Jesús, el Cristo;
17a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz tengáis de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesús, el Cristo.
18¶ Primeramente, doy gracias a mi Dios por Jesús, el Cristo, acerca de todos vosotros, de que vuestra fe es predicada en todo el mundo.
19Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espíritu en el Evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones,
110rogando, si al fin tendré, por la voluntad de Dios, próspero viaje para ir a vosotros.
111Porque deseo veros, para repartir con vosotros algún don espiritual, para confirmaros;
112para ser juntamente consolado con vosotros por la común fe, vuestra y mía.
113Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los otros gentiles.
114A griegos y a bárbaros, a sabios y a no sabios soy deudor.
115Así que, en cuanto a mí, presto estoy a anunciar el Evangelio también a los que estáis en Roma.
116¶ Porque no me avergüenzo del Evangelio del Cristo, porque es potencia de Dios para dar salud a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego.
117Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe. Como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe.
118Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia;
119¶ porque lo que de Dios se conoce, a ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó.
120Porque las cosas invisibles de él; su eterna potencia y divinidad, se ven entendidas por la creación del mundo, y por las cosas que son hechas, para que no haya excusa;
121porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias; antes se desvanecieron en sus fantasías, y el tonto corazón de ellos fue entenebrecido.
122Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos,
123y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes.
124Por lo cual también Dios los entregó a las concupiscencias de sus corazones para inmundicia, para que contaminasen sus cuerpos entre sí mismos ;
125los cuales mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
126Por lo cual Dios los entregó a afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza;
127y del mismo modo también los machos, dejando el uso natural de las hembras, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas machos con machos, y recibiendo en sí mismos la recompensa que provino de su error.
128Y como a ellos no les pareció tener a Dios en cuenta, Dios los entregó a perverso entendimiento, para que hicieran lo que no conviene,
129atestados de toda iniquidad, de fornicación, de malicia, de avaricia, de maldad, llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de engaños, de malignidades,
130murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
131necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;
132que habiendo entendido la justicia de Dios, no entendieron que los que hacen tales cosas son dignos de muerte; no sólo los que las hacen, más aún los que consienten a los que las hacen.
21¶ Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas; porque en lo mismo que juzgas al otro, te condenas a ti mismo; porque lo mismo haces, tú que juzgas a los otros .
22Porque sabemos que el juicio de Dios es según la verdad contra los que hacen tales cosas.
23¿Y piensas esto, oh hombre, que juzgas a los que hacen tales cosas, y haces las mismas , que tú escaparás del juicio de Dios?
24¿O menosprecias las riquezas de su bondad, y paciencia, y longanimidad, ignorando que su bondad te guía al arrepentimiento?
25Mas por tu dureza, y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la manifestación del justo juicio de Dios;
26el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:
27A los que perseveraron en bien hacer, gloria y honra e incorrupción, a los que buscan la vida eterna.
28Mas a los que son contenciosos, y que no obedecen a la verdad, antes obedecen a la injusticia: enojo e ira.
29Tribulación y angustia será sobre toda persona humana que obra lo malo, el judío primeramente y también el griego.
210Mas gloria y honra y paz a cualquiera que obra el bien, al judío primeramente y también al griego.
211Porque no hay acepción de personas para con Dios.
212Porque todos los que sin ley pecaron, sin ley también perecerán; y todos los que en la ley pecaron, por la ley serán juzgados;
213porque no los oidores de la ley son justos para con Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
214Porque los gentiles que no tienen la ley, haciendo naturalmente lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan la ley, ellos mismos se son ley,
215mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, acusándose y también excusándose sus consejos unos con otros,
216en el día que juzgará Dios lo encubierto de los hombres, conforme a mi Evangelio, por Jesús el Cristo.
217¶ He aquí, tú te llamas por sobrenombre judío; y estás apoyado en la ley, y te glorías en Dios,
218y sabes su voluntad y apruebas lo mejor, instruido por la ley;
219y confías que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,
220enseñador de los que no saben, maestro de niños, que tienes la forma de la ciencia y de la verdad en la ley.
221Tú pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? ¿Tú, que predicas que no se ha de hurtar, hurtas?
222¿Tú, que dices que no se ha de adulterar, adulteras? ¿Tú, que abominas los ídolos, cometes sacrilegio?
223¿Tú, que te jactas de la ley, con rebelión a la ley deshonras a Dios?
224Porque el Nombre de Dios es blasfemado por medio de vosotros entre los gentiles, como está escrito.
225Porque la circuncisión en verdad aprovecha, si guardares la ley; pero si eres rebelde a la ley, tu circuncisión es hecha prepucio.
226De manera que, si el incircunciso guardare las justicias de la ley, ¿no será tenido su prepucio por circuncisión?
227Y lo que naturalmente es prepucio, pero guarda perfectamente la ley, te juzgará a ti, que con la letra y con la circuncisión eres rebelde a la ley.
228Porque no es judío el que lo es exteriormente; ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne,
229sino que es judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es por los hombres, sino por Dios.
31¶ ¿Qué, pues, tiene más el Judío? ¿O qué aprovecha la circuncisión?
32Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, que la Palabra de Dios les ha sido confiada.
33¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿La incredulidad de ellos habrá por esto hecho vana la verdad de Dios?
34En ninguna manera; porque Dios es Verdadero y todo hombre es mentiroso, como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando juzgares.
35Y si nuestra iniquidad engrandece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será por esto injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)
36En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios el mundo?
37Pero si la verdad de Dios creció para su gloria por mi mentira, ¿por qué aún así yo soy juzgado como pecador?
38¿Y por qué no decir (como somos infamados, y como algunos dicen que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes? La condenación de los cuales es justa.
39¿Qué pues? ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera, porque ya hemos comprobado a judíos y a griegos, que todos están bajo pecado.
310Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
311no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios;
312todos se apartaron, a una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno;
313sepulcro abierto es su garganta; con sus lenguas tratan engañosamente; veneno de áspides está debajo de sus labios;
314cuya boca está llena de maledicencia y de amargura;
315sus pies son ligeros a derramar sangre;
316quebrantamiento y desventura hay en sus caminos;
317y camino de paz no conocieron:
318no hay temor de Dios delante de sus ojos.
319¶ Pero sabemos que todo lo que la ley dice, a los que están en la ley lo dice, para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete a Dios;
320porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado.
321Pero ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas;
322la justicia, digo, de Dios por la fe de Jesús el Cristo, para todos y sobre todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
323por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios;
324justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Jesús el Cristo;
325al cual Dios ha propuesto por aplacación mediante la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, para la remisión de los pecados pasados;
326por la paciencia de Dios, manifestando su justicia en este tiempo, para que él solo sea el Justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús el Cristo.
327¿Dónde pues está la jactancia? Es echada fuera. ¿Por cuál ley? ¿De las obras? No; sino por la ley de la fe.
328Así que, concluimos que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
329¿O es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Cierto, también es Dios de los gentiles.
330Porque un solo Dios es de todos , el cual justificará por la fe la circuncisión, y por la fe la incircuncisión.
331¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley.
41¶ ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?
42Que si Abraham fue justificado por la obras, tiene de qué gloriarse; mas no para con Dios.
43Porque ¿qué dice la Escritura?: Y creyó Abraham a Dios, y le fue atribuido a justicia.
44Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda.
45Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, la fe le es contada por justicia.
46Como también David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin las obras,
47diciendo : Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.
48Bienaventurado el varón al cual el Señor no imputó pecado.
49¶ ¿Es pues esta bienaventuranza solamente en la circuncisión o también en la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.
410¿Cómo pues le fue contada? ¿En la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.
411Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión, para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que también a ellos les sea contado por justicia;
412que sea padre de la circuncisión, no solamente a los que son de la circuncisión, sino también a los que siguen las pisadas de la fe que fue en nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.
413Porque no por la ley fue dada la promesa a Abraham o a su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.
414Porque si los que son de la ley son los herederos, vana es la fe, y anulada es la promesa.
415Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay rebelión.
416Por tanto, por la fe, para que sea por gracia; para que la promesa sea firme a toda simiente, no solamente al que es de la ley, sino también al que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.
417¶ Como está escrito: Que por padre de muchos gentiles te he puesto delante de Dios, al cual creyó; el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son.
418El cual creyó para esperar contra esperanza, que sería hecho padre de muchos gentiles, conforme a lo que le había sido dicho: Así será tu simiente.
419Y no se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto (siendo ya de casi cien años) ni muerta la matriz de Sara;
420tampoco dudó en la promesa de Dios con desconfianza; antes fue esforzado en fe, dando gloria a Dios,
421plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido,
422por lo cual también le fue atribuida su fe a justicia.
423¶ Y no es escrito esto solamente por él, que le haya sido así contado;
424sino también por nosotros, a quienes será así contado, esto es, a los que creen en el que levantó de los muertos a Jesús, el Señor nuestro,
425el cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación.
51¶ Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por el Señor nuestro, Jesús, el Cristo;
52por el cual también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes , y nos gloriamos en la esperanza de la gloria (de los hijos) de Dios.
53Y no sólo esto , más aún nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
54y la paciencia, experiencia; y la experiencia, esperanza;
55y la esperanza no será avergonzada; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.
56¶ Porque el Cristo, cuando aún éramos flacos, a su tiempo murió por los impíos.
57Ciertamente apenas muere alguno por un justo; porque por lo bueno puede ser que alguno osara morir.
58Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, en que siendo aún pecadores, el Cristo murió por nosotros.
59Luego mucho más ahora, justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
510Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, ya reconciliados, seremos salvos por su vida.
511Y no sólo esto, más aún nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesús el Cristo, por el cual ahora hemos recibido la reconciliación.
512Por tanto, de la manera que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres en aquel en quien todos pecaron.
513Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; mas el pecado no era imputado, no habiendo ley.
514Pero, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la rebelión de Adán; el cual es figura del que había de venir.
515Mas no como el delito, tal es el don; porque si por el delito de aquel uno murieron muchos, mucha más la gracia de Dios, y el don por la gracia de un hombre, Jesús el Cristo, abundó a muchos.
516Ni tampoco de la manera que por un pecado, así también el don; porque el juicio a la verdad vino de un pecado para condenación, mas la gracia vino de muchos delitos para justificación.
517Porque, si por un delito reinó la muerte por causa de uno solo , mucho más reinarán en vida por uno solo , Jesús, el Cristo, los que reciben la abundancia de gracia, y de dones y de la justicia.
518Así que, de la manera que por un delito vino la culpa a todos los hombres para condenación, así por una justicia vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida.
519Porque como por la desobediencia de un hombre muchos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno, muchos serán hechos justos.
520La ley empero entró para que el delito creciese; mas cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia;
521para que, de la manera que el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna por Jesús, el Cristo, Señor nuestro.
61¶ ¿Pues qué diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia crezca?
62En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
63¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en el Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte?
64Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo; para que como el Cristo resucitó de los muertos a gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.
65Porque si fuimos plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte, también lo seremos a la de su resurrección;
66convencidos que nuestro viejo hombre juntamente fue colgado en el madero con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado.
67Porque el que es muerto, justificado es del pecado.
68Y si morimos con el Cristo, creemos que también viviremos con él;
69seguros de que el Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñoreará más de él.
610Porque el que es muerto, al pecado murió una vez; y el que vive, a Dios vive.
611Así también vosotros, pensad que vosotros de cierto sois muertos al pecado; mas que vivís a Dios en el Cristo Jesús, Señor nuestro.
612No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que lo obedezcáis en sus concupiscencias;
613ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumentos de iniquidad; antes presentaos a Dios como resucitados de los muertos, y vuestros miembros a Dios, por instrumentos de justicia.
614Para que el pecado no se enseñoree de vosotros; porque no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
615¿Pues qué? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.
616¿O no sabéis que a quien os presentáis a vosotros mismos como siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?
617Gracias a Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado, habéis obedecido de corazón a la forma de doctrina a la cual sois entregados;
618y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.
619Humana cosa digo, por la flaqueza de vuestra carne; que como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santidad, presentéis vuestros miembros para servir a la justicia.
620Porque siendo antes siervos del pecado, ahora habéis sido hechos siervos de la justicia.
621¿Qué fruto, pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.
622Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos a Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin la vida eterna.
623Porque la paga del pecado es muerte; mas la gracia de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.
71¶ ¿O ignoráis, hermanos (hablo con los que saben la ley), que la ley solamente se enseñorea del hombre entre tanto que vive?
72Porque la mujer que es sujeta a marido, mientras el marido vive está obligada a la ley; mas muerto el marido, ella es libre de la ley del marido.
73Así que, viviendo el marido, se llamará adúltera si fuere de otro varón; mas si su marido muriere, es libre de la ley (del marido); de tal manera que no será adúltera si fuere de otro marido.
74Así también vosotros, hermanos míos, sois muertos a la ley en el cuerpo del Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, para que fructifiquemos a Dios.
75Porque mientras éramos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando a muerte.
76Pero ahora somos libres de la ley de la muerte en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de Espíritu, y no en vejez de letra.
77¶ ¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque (tampoco) conocería la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás.
78Entonces el pecado, cuando hubo ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia. Porque sin la ley el pecado estaba como adormecido.
79Así que, yo sin la ley vivía por algún tiempo; mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí;
710y hallé que el mismo mandamiento, que era para vida, para mí era mortal;
711porque el pecado, habida ocasión, me engañó por el mandamiento, y por él me mató.
712De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno.
713¿Luego lo que es bueno, a mí me es hecho muerte? No; sino el pecado, que para mostrarse pecado por lo bueno, me obró la muerte, haciéndose pecado sobremanera pecaminoso por el mandamiento.
714¶ Porque ya sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido a sujeción del pecado.
715Porque lo que cometo, no lo entiendo; y ni el (bien) que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago.
716Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.
717De manera que ya yo no obro aquello, sino el pecado que mora en mí.
718Y yo sé que en mí (es a saber, en mi carne) no mora el bien, porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo.
719Porque no hago el bien que quiero; pero el mal que no quiero, éste hago.
720Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el pecado que mora en mí.
721Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal me es propio.
722Porque con el hombre interior, me deleito con la ley de Dios;
723mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
724¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte?
725La gracia de Dios, por Jesús, el Cristo o el Ungido , Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, pero con la carne a la ley del pecado.
81¶ Así que ahora, ninguna condenación hay para los que están en el Ungido, Jesús, que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
82Porque la ley del Espíritu de vida en el Ungido, Jesús, me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
83Porque lo que era imposible a la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y por el pecado, condenó al pecado en la carne;
84para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
85Porque los que son conforme a la carne, las cosas que son de la carne saben; mas los que conforme al Espíritu, las cosas que son del Espíritu.
86Porque la prudencia de la carne es muerte; mas la prudencia del Espíritu, vida y paz;
87por cuanto la prudencia de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede.
88Así que, los que son carnales no pueden agradar a Dios.
89Mas vosotros no sois en la carne, sino en el Espíritu, por cuanto el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu del Cristo, el tal no es de él.
810¶ Pero si el Cristo está en vosotros, el cuerpo a la verdad es muerto a causa del pecado; mas el espíritu vive a causa de la justicia.
811Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó a Jesús el Cristo de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
812Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;
813porque si viviereis conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu mortificáis las obras del cuerpo, viviréis.
814Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
815Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar (otra vez) en temor; mas habéis recibido el Espíritu de adopción (de hijos), por el cual clamamos, ¡Abba, Padre!
816Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
817¶ Y si hijos, también herederos; ciertamente de Dios, y coherederos con el Cristo; si empero padecemos juntamente con él , para que juntamente con él seamos glorificados.
818Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.
819Porque la esperanza solícita de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios.
820Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de su voluntad, sino por causa del que las sujetó,
821con esperanza que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
822Porque ya sabemos que todas las criaturas gimen (a una), y (a una) están de parto hasta ahora.
823Y no sólo ellas, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos esperando la adopción, es a saber , la redención de nuestro cuerpo.
824Porque en esperanza somos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, no lo espera.
825Pues si lo que no vemos lo esperamos, por paciencia lo esperamos.
826¶ Y asimismo también el Espíritu nos ayuda en nuestra flaqueza; porque orar como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu demanda por nosotros con gemidos indecibles.
827Mas el que escudriña los corazones, sabe qué es el deseo del Espíritu, que conforme a Dios, demanda por los santos.
828Y ya sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, a los que conforme al Propósito son llamados (a ser santos).
829¶ Porque a los que antes conoció, también les señaló desde antes el camino para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el Primogénito entre muchos hermanos;
830Y a los que les señaló desde antes el camino , a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificará.
831¶ ¿Pues qué diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién será contra nosotros?
832El que aun a su propio Hijo no escatimó, antes lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
833¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que los justifica.
834¿Quién es el que los condenará? El Ungido, Jesús, es el que murió; más aun, el que también resucitó, quien además está a la diestra de Dios, el que también demanda por nosotros.
835¿Quién nos apartará de la caridad del Cristo? ¿tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o cuchillo?
836(Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos estimados como ovejas de matadero.)
837Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por aquel que nos amó.
838Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
839ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar de la caridad de Dios, que es en el Ungido, Jesús, Señor nuestro.
91¶ Verdad digo en el Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo,
92que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.
93Porque deseara yo mismo ser apartado del Cristo por mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;
94que son israelitas, de los cuales es la adopción (como hijos), y la gloria, y los Pactos, y la data de la ley y el culto y las promesas;
95cuyos son los padres, y de los cuales es el Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
96¶ No que la Palabra de Dios haya faltado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas;
97ni por ser simiente de Abraham son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada simiente.
98Quiere decir: No los que son hijos de la carne, son los hijos de Dios; sino los que son hijos de la promesa, éstos son contados en la generación.
99Porque la palabra de la promesa es ésta: Como en este tiempo vendré, y tendrá Sara un hijo.
910Y no sólo esto ; mas también Rebeca concibiendo de uno, de Isaac nuestro padre
911(porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección, no por las obras sino por el que llama, permaneciese),
912le fue dicho que el mayor serviría al menor.
913Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.
914¶ ¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.
915Mas a Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadezca.
916Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
917Porque la Escritura dice de Faraón: Que para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi potencia, y que mi Nombre sea anunciado por toda la tierra.
918De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere, endurece.
919Me dirás pues: ¿Por qué, pues, se enoja? porque ¿quién resistirá a su voluntad?
920Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? O dirá el vaso de barro al que lo labró: ¿Por qué me has hecho tal?
921¿O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza?
922¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notoria su potencia, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira, preparados para muerte;
923y haciendo notorias las riquezas de su gloria para con los vasos de misericordia que él ha preparado para gloria?
924Los cuales también llamó, (a nosotros), ¡y no sólo de los judíos, sino también de los gentiles!
925¶ Como también en Oseas dice: Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mío; y a la no amada, amada.
926Y será, que en el lugar donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío; allí serán llamados hijos del Dios viviente.
927También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan solo el remanente será salvo;
928consumación fenecida inunda justicia; porque palabra abreviada, hará el Señor sobre la tierra.
929Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado simiente, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra fuéramos semejantes.
930¶ ¿Pues qué diremos? Que los gentiles que no seguían justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por la fe;
931e Israel que seguía la ley de justicia, no ha llegado a la ley de la justicia.
932¿Por qué? Porque la seguían no por fe, mas como por las obras (de la ley); por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo,
933como está escrito: He aquí pongo en Sión piedra de tropiezo, y piedra de caída; y todo aquel que creyere en ella, no será avergonzado.
101¶ Hermanos, ciertamente la voluntad de mi corazón y mi oración a Dios sobre Israel, es para salud.
102Porque yo les doy testimonio que tienen celo de Dios, mas no conforme a ciencia.
103Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia , no se han sujetado a la justicia de Dios.
104Porque el fin de la ley es el Cristo, para dar justicia a todo aquel que cree.
105Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas.
106Mas de la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer de lo alto al Cristo);
107o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver a traer el Cristo de los muertos.)
108Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos:
109Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
1010Porque con el corazón se cree para alcanzar justicia; mas con la boca se hace confesión para alcanzar salud.
1011Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
1012¶ Porque no hay diferencia de judío y de griego; porque el mismo es el Señor de todos, rico para con todos los que le invocan;
1013porque todo aquel que invocare el Nombre del Señor, será salvo.
1014¿Cómo, pues invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán a aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quién les predique?
1015¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el Evangelio de la paz, de los que anuncian el Evangelio de lo que es bueno!
1016Mas no todos obedecen al Evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
1017Luego la fe es por el oír; y el oído, por la palabra del Cristo.
1018Mas digo: ¿No han oído? Cierto por toda la tierra ha salido la fama de ellos, y hasta los extremos de la redondez de la tierra las palabras de ellos.
1019Mas digo: ¿No ha venido al conocimiento Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con gente que no es mía; con gente ignorante os provocaré a ira.
1020E Isaías osa decir: Fui hallado de los que no me buscaban; me manifesté a los que no preguntaban por mí.
1021Y contra Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.
111¶ Digo pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín.
112No ha desechado Dios a su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura? Cómo hablando con Dios contra Israel dice:
113Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derruido; y yo he quedado solo, y procuran matarme.
114Mas ¿qué le dice la respuesta de Dios? He dejado para mí siete mil varones, que no han doblado las rodillas delante de Baal.
115Así también, aun en este tiempo ha quedado remanente por la elección graciosa de Dios .
116Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
117¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, aquello no lo ha alcanzado, mas los electos lo han alcanzado; y los demás fueron cegados;
118(como está escrito: Les dio Dios espíritu de remordimiento, ojos con que no vean, y oídos con que no oigan,) hasta el día de hoy.
119Y David dice: Séales vuelta su mesa en trampa, y en red, y en tropezadero, y en paga;
1110sus ojos sean obscurecidos para que no vean, y agóbiales siempre el espinazo.
1111Digo pues: ¿Tropezaron luego de tal manera que cayesen del todo? En ninguna manera; mas por la caída de ellos vino la salud a los gentiles, para que por ellos fuesen provocados a celos.
1112Y si la caída de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos, la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más lo será la plenitud de ellos?
1113Porque (a vosotros digo, gentiles). En cuanto a la verdad, yo soy apóstol de los gentiles, mi ministerio honro,
1114si en alguna manera provocase a celos a mi nación, e hiciese salvos a algunos de ellos.
1115Porque si el desechamiento de ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será el recibimiento de ellos , sino vida de entre los muertos?
1116Y si el primer fruto es santo, también lo será el todo, y si la raíz es santa, también lo serán las ramas.
1117Y si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo oliva silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva;
1118no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.
1119Dirás pues: Las ramas fueron quebradas para que yo fuese injertado.
1120Bien; por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme.
1121Que si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.
1122Mira antes la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente en los que cayeron; mas la bondad (de Dios) en ti, si permanecieres en la bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
1123Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados; que poderoso es Dios para volverlos a injertar.
1124Porque si tú eres cortado de la oliva que es silvestre por naturaleza, y contra natura fuiste injertado en la buena oliva, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su oliva?
1125Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes acerca de vosotros mismos; que la ceguedad en parte aconteció en Israel, para que entre tanto entrase la plenitud de los gentiles;
1126y así todo Israel fuese salvo; como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad;
1127y este será mi testamento a ellos, cuando quitare sus pecados.
1128Así que, en cuanto al Evangelio, los tengo por enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección de Dios , son muy amados por causa de los padres.
1129Porque sin arrepentimiento son los dones y el llamado de Dios.
1130Porque como también vosotros en algún tiempo no creisteis a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia con ocasión de la incredulidad de ellos;
1131así también éstos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia.
1132Porque Dios encerró a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.
1133¶ ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
1134Porque ¿quién entendió el intento del Señor? ¿O quién fue su consejero?
1135¿O quién le dio a él primero, para que le sea pagado?
1136Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
121¶ Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto.
122Y no os conforméis a este siglo; mas trasformaos por la renovación de vuestra alma, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
123Digo pues por la gracia que me es dada, a todos los que están entre vosotros, que no sepan más de lo que conviene saber; mas que sepan con templanza, cada uno conforme a la medida de fe que Dios repartió.
124Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, sin embargo todos los miembros no tienen la misma operación;
125así muchos somos un cuerpo en el Cristo, mas todos miembros los unos de los otros.
126De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada; si es profecía, conforme a la medida de la fe;
127o ministerio, en servir; o el que enseña, en doctrina;
128el que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, en solicitud; el que hace misericordia, en alegría.
129El amor sea sin fingimiento, aborreciendo lo malo, llegándoos a lo bueno;
1210amando la caridad de la hermandad los unos con los otros; previniéndoos con honra los unos a los otros;
1211en el cuidado no perezosos; ardientes en el Espíritu; sirviendo al Señor;
1212gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
1213compartiendo para las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.
1214Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis.
1215Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
1216Unánimes entre vosotros; no altivos, mas acomodándoos a los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.
1217No pagando a nadie mal por mal; procurando lo bueno no sólo delante de Dios, mas aun delante de todos los hombres.
1218Si se puede hacer, cuanto es posible en vosotros, tened paz con todos los hombres.
1219No defendiéndoos a vosotros mismos, amados; antes dad lugar a la ira de Dios , porque escrito está: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor.
1220Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.
1221No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.
131¶ Toda alma se someta a las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas.
132Así que, el que se opone a la potestad, a la ordenación de Dios resiste; y los que resisten, ellos mismos ganan condenación para sí.
133Porque los magistrados no son para temor al que bien hace, sino al malo. ¿Quieres pues no temer la potestad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;
134porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme; porque no sin causa trae el cuchillo; porque es ministro de Dios, vengador para castigo al que hace lo malo.
135Por lo cual es necesario que le estéis sujetos, no solamente por el castigo, mas aun por la conciencia.
136Porque por esto le pagáis también los tributos; porque son ministros de Dios que sirven a esto mismo.
137¶ Pagad a todos lo que debéis; al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que temor, temor; al que honra, honra.
138No debáis a nadie nada, sino amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley.
139Porque: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás: y si hay algún otro mandamiento, en esta palabra se resume: Amaras a tu projimo como a ti mismo.
1310La caridad no hace mal al prójimo; así que la caridad es el cumplimento de la ley.
1311¶ Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos.
1312La noche ha pasado, y ha llegado el día; echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz,
1313Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia;
1314mas vestíos del Señor Jesús, el Cristo; y no hagáis caso de la carne en sus deseos.
141¶ Al enfermo en la fe sobrellevad, pero no hasta discernimientos dudosos.
142Porque alguno cree que se ha de comer de todas las cosas; otro enfermo, come legumbres.
143El que come, no menosprecie al que no come; y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.
144¿Tú quién eres que juzgas al siervo ajeno? Por su señor está en pie, o cae; y si cae se afirmará; que poderoso es el Señor para afirmarle.
145También alguno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su alma.
146El que hace caso del día, hágalo para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, come para el Señor, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.
147Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.
148Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, o que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
149Porque el Cristo para esto murió, y resucitó, (y volvió a vivir,) para enseñorearse así de los muertos como de los que viven.
1410Mas tú ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos estaremos delante del tribunal del Cristo.
1411Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que a mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.
1412De manera que, cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí.
1413Así que, no juzguemos más los unos de los otros; antes bien juzgad de que no pongáis tropiezo o escándalo al hermano.
1414Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que por amor a él nada hay inmundo; mas a aquel que piensa de alguna cosa ser inmunda, para él es inmunda.
1415Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme a la caridad. No eches a perder con tu comida a aquel por el cual el Cristo murió.
1416Así que no sea blasfemado vuestro bien;
1417que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo.
1418Porque el que en esto sirve al Cristo, agrada a Dios, y es acepto a los hombres.
1419Así que, sigamos lo que hace a la paz, y a la edificación de los unos a los otros.
1420No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; mas malo es al hombre que come con escándalo.
1421Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda o sea enfermo.
1422Tú tienes fe; tenla contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo con lo que aprueba.
1423Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado; porque no comió por fe; y todo lo que no sale de fe, es pecado.
151¶ Así que, los que somos más firmes, debemos sobrellevar las flaquezas de los flacos, y no agradarnos a nosotros mismos.
152Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en bien, para edificación.
153Porque el Cristo no se agradó a sí mismo; antes bien , como está escrito: Los vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre mí.
154Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por el padecer con paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
155¶ Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según el Ungido Jesús;
156para que concordes, a una voz glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesús, el Cristo.
157¶ Por tanto, sobrellevaos los unos a los otros, como también el Cristo nos sobrellevó, para gloria de Dios.
158Digo, pues, que el Cristo Jesús fue Ministro de la Circuncisión, por la verdad de Dios para confirmar las promesas de los padres,
159pero que los gentiles glorifiquen a Dios por la misericordia; como está escrito: Por tanto yo te confesaré a ti entre los gentiles, y cantaré a tu Nombre.
1510Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo.
1511Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle, todos los pueblos.
1512Y otra vez, dice Isaías: Estará la raíz de Jessé, y el que se levantará a regir los gentiles; los gentiles esperarán la salvación en él.
1513¶ Y el Dios de esperanza os llena de todo gozo y paz creyendo; para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.
1514¶ Pero cierto estoy yo de vosotros, hermanos míos, que aun sin mi exhortación estáis llenos de caridad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podáis amonestaros los unos a los otros.
1515Mas os he escrito, hermanos, en parte osadamente, como amonestándoos por la gracia que de Dios me es dada.
1516Por ser ministro de Jesús el Cristo a los gentiles, ministrando el Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo.
1517¶ Así que tengo de qué gloriarme en el Ungido, Jesús, para con Dios.
1518Porque no osaría hablar alguna cosa que el Cristo no haya hecho por mí, para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras,
1519con potencia de milagros y prodigios, en virtud del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, he llenado todo del Evangelio del Cristo.
1520Y de esta manera me prediqué este Evangelio, no donde antes el Cristo fuese nombrado, por no edificar sobre fundamento ajeno;
1521sino, como está escrito: A los que no fue anunciado de él, verán; y los que no oyeron, entenderán.
1522¶ Por lo cual aun he sido impedido muchas veces de venir a vosotros.
1523Mas ahora teniendo más lugar en estas regiones, y deseando ir a vosotros hace muchos años,
1524cuando partiere para España, iré a vosotros; porque espero que pasando os veré, y que seré llevado de vosotros allá, si empero antes hubiere gozado de vosotros.
1525Mas ahora parto para Jerusalén a ministrar a los santos.
1526Porque los de Macedonia y Acaya tuvieron por bien hacer una colecta para los pobres de los santos que están en Jerusalén.
1527Porque les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos servirles en los carnales.
1528Así que, cuando hubiere concluido esto, y les hubiere consignado este fruto, pasaré a vosotros a España.
1529Porque sé que cuando llegue a vosotros, llegaré en la plenitud de la bendición del Cristo.
1530¶ Pero os ruego, hermanos, por el Señor nuestro Jesús, el Cristo, y por la caridad del Espíritu, que me ayudéis con oraciones por mí a Dios,
1531Que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta;
1532para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros.
1533Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.
161¶ Os encomiendo empero a Febe, nuestra hermana, la cual está en el servicio de la Iglesia que está en Cencrea;
162que la recibáis en el Señor, como es digno a los santos, y la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.
163Saludad a Priscila y Aquila, mis coadjutores en el Ungido Jesús;
164(que pusieron sus cuellos al degolladero por mi vida; a los cuales no doy gracias yo sólo, mas aun todas las Iglesias de los gentiles);
165asimismo a la Iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, (que es) las primicias de Acaya en Cristo.
166Saludad a María, la cual ha trabajado mucho con vosotros.
167Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes, (y mis compañeros en la cautividad) los cuales son insignes entre los apóstoles; los cuales fueron antes de mí en el Ungido.
168Saludad a Amplias, amado mío en el Señor.
169Saludad a Urbano, nuestro ayudador en el Ungido, y a Estaquis, amado mío.
1610Saludad a Apeles, aprobado en el Cristo. Saludad a los que son de Aristóbulo.
1611Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los que son (de la casa de) Narciso, los que son en el Señor.
1612Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a Pérsida amada, la cual ha trabajado mucho en el Señor.
1613Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía.
1614Saludad a Asíncrito, y a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Mercurio, y a los Hermanos que están con ellos.
1615Saludad a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, y a Olimpas, y a todos los santos que están con ellos.
1616Saludaos los unos a los otros con beso santo. Os saludan todas las Iglesias del Cristo.
1617¶ Y os ruego, hermanos, que miréis por los que causan disensiones y escándalos fuera de la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de ellos.
1618Porque los tales no sirven al Señor nuestro Jesús, el Cristo, sino a sus vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los simples.
1619Porque vuestra obediencia es divulgada por todos los lugares; así que me gozo de vosotros; mas quiero que seáis sabios en cuanto al bien, y innocentes en cuanto al mal.
1620Y el Dios de paz quebrante presto a Satanás debajo de vuestros pies. La gracia del Señor nuestro Jesús, el Cristo, sea con vosotros.
1621¶ Os saludan Timoteo, mi coadjutor, y Lucio y Jasón y Sosípater, mis parientes.
1622Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor.
1623Os saluda Gayo, mi huésped, y de toda la Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.
1624La gracia del Señor nuestro Jesús, el Cristo, sea con todos vosotros. Amén.
1625¶ Y al que puede confirmaros según mi Evangelio y la predicación de Jesús, el Cristo, según la revelación del misterio encubierto desde tiempos eternos,
1626pero manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, por el mandamiento del Dios eterno, declarado a todos los gentiles, para que oigan y obedezcan por la fe;
1627al solo Dios sabio, sea gloria por Jesús, el Cristo, para siempre. Amén.