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| Spanish RV 1909 Bible | ||
| Chapter # | Verse # | Verse Detail |
| 1 | 1 | PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, á los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso: |
| 1 | 2 | Gracia sea á vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo. |
| 1 | 3 | Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo: |
| 1 | 4 | Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor; |
| 1 | 5 | Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad, |
| 1 | 6 | Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado: |
| 1 | 7 | En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia, |
| 1 | 8 | Que sobreabundó en nosotros en toda sabiduría é inteligencia; |
| 1 | 9 | Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo, |
| 1 | 10 | De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra: |
| 1 | 11 | En él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad, |
| 1 | 12 | Para que seamos para alabanza de su gloria, nosotros que antes esperamos en Cristo. |
| 1 | 13 | En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, |
| 1 | 14 | Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria. |
| 1 | 15 | Por lo cual también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y amor para con todos los santos, |
| 1 | 16 | No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones; |
| 1 | 17 | Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento; |
| 1 | 18 | Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, |
| 1 | 19 | Y cuál aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza, |
| 1 | 20 | La cual obró en Cristo, resucitándole de los muertos, y colocándole á su diestra en los cielos, |
| 1 | 21 | Sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, mas aun en el venidero: |
| 1 | 22 | Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y diólo por cabeza sobre todas las cosas á la iglesia, |
| 1 | 23 | La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos. |
| 2 | 1 | Y DE ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, |
| 2 | 2 | En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia: |
| 2 | 3 | Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás. |
| 2 | 4 | Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, |
| 2 | 5 | Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos; |
| 2 | 6 | Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús, |
| 2 | 7 | Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. |
| 2 | 8 | Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: |
| 2 | 9 | No por obras, para que nadie se gloríe. |
| 2 | 10 | Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas. |
| 2 | 11 | Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, que erais llamados incircuncisión por la que se llama circuncisión, hecha con mano en la carne; |
| 2 | 12 | Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. |
| 2 | 13 | Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. |
| 2 | 14 | Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación; |
| 2 | 15 | Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden á ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz, |
| 2 | 16 | Y reconciliar por la cruz con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades. |
| 2 | 17 | Y vino, y anunció la paz á vosotros que estabais lejos, y á los que estaban cerca: |
| 2 | 18 | Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. |
| 2 | 19 | Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios; |
| 2 | 20 | Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; |
| 2 | 21 | En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor: |
| 2 | 22 | En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu. |
| 3 | 1 | POR esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los Gentiles, |
| 3 | 2 | Si es que habéis oído la dispensación de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros, |
| 3 | 3 | A saber, que por revelación me fué declarado el misterio, como antes he escrito en breve; |
| 3 | 4 | Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo: |
| 3 | 5 | El cual misterio en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu: |
| 3 | 6 | Que los Gentiles sean juntamente herederos, é incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el evangelio: |
| 3 | 7 | Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su potencia. |
| 3 | 8 | A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, |
| 3 | 9 | Y de aclarar á todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas. |
| 3 | 10 | Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la iglesia á los principados y potestades en los cielos, |
| 3 | 11 | Conforme á la determinación eterna, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor: |
| 3 | 12 | En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fe de él. |
| 3 | 13 | Por tanto, pido que no desmayéis á causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. |
| 3 | 14 | Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo, |
| 3 | 15 | Del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra, |
| 3 | 16 | Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu. |
| 3 | 17 | Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor, |
| 3 | 18 | Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, |
| 3 | 19 | Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. |
| 3 | 20 | Y á Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros, |
| 3 | 21 | A él sea gloria en la iglesia por Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén. |
| 4 | 1 | YO pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados; |
| 4 | 2 | Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor; |
| 4 | 3 | Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. |
| 4 | 4 | Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación: |
| 4 | 5 | Un Señor, una fe, un bautismo, |
| 4 | 6 | Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros. |
| 4 | 7 | Empero á cada uno de nosotros es dada la gracia conforme á la medida del don de Cristo. |
| 4 | 8 | Por lo cual dice: Subiendo á lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dió dones á los hombres. |
| 4 | 9 | (Y que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero á las partes más bajas de la tierra? |
| 4 | 10 | El que descendió, él mismo es el que también subió sobre todos los cielos para cumplir todas las cosas.) |
| 4 | 11 | Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; |
| 4 | 12 | Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo; |
| 4 | 13 | Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo: |
| 4 | 14 | Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error: |
| 4 | 15 | Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo; |
| 4 | 16 | Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor. |
| 4 | 17 | Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido. |
| 4 | 18 | Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón: |
| 4 | 19 | Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza. |
| 4 | 20 | Mas vosotros no habéis aprendido así á Cristo: |
| 4 | 21 | Si empero lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesús, |
| 4 | 22 | A que dejéis, cuanto á la pasada manera de vivir; el viejo hombre que está viciado conforme á los deseos de error; |
| 4 | 23 | Y á renovarnos en el espíritu de vuestra mente, |
| 4 | 24 | Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad. |
| 4 | 25 | Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. |
| 4 | 26 | Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo; |
| 4 | 27 | Ni deis lugar al diablo. |
| 4 | 28 | El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad. |
| 4 | 29 | Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes. |
| 4 | 30 | Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. |
| 4 | 31 | Toda amargura, y enojó, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia: |
| 4 | 32 | Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdónandoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo. |
| 5 | 1 | SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados: |
| 5 | 2 | Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave. |
| 5 | 3 | Pero fornicación y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene á santos; |
| 5 | 4 | Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias. |
| 5 | 5 | Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. |
| 5 | 6 | Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. |
| 5 | 7 | No seáis pues aparceros con ellos; |
| 5 | 8 | Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz, |
| 5 | 9 | (Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad;) |
| 5 | 10 | Aprobando lo que es agradable al Señor. |
| 5 | 11 | Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas. |
| 5 | 12 | Porque torpe cosa es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto. |
| 5 | 13 | Mas todas las cosas cuando son redargüidas, son manifestadas por la luz; porque lo que manifiesta todo, la luz es. |
| 5 | 14 | Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. |
| 5 | 15 | Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios; |
| 5 | 16 | Redimiendo el tiempo, porque los días son malos. |
| 5 | 17 | Por tanto, no seáis imprudentes, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. |
| 5 | 18 | Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos de Espíritu; |
| 5 | 19 | Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; |
| 5 | 20 | Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo: |
| 5 | 21 | Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios. |
| 5 | 22 | Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor. |
| 5 | 23 | Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo. |
| 5 | 24 | Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo. |
| 5 | 25 | Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella, |
| 5 | 26 | Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, |
| 5 | 27 | Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha. |
| 5 | 28 | Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama. |
| 5 | 29 | Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia; |
| 5 | 30 | Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. |
| 5 | 31 | Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne. |
| 5 | 32 | Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia. |
| 5 | 33 | Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido. |
| 6 | 1 | HIJOS, obedeced en el Señor á vuestros padres; porque esto es justo. |
| 6 | 2 | Honra á tu padre y á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, |
| 6 | 3 | Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. |
| 6 | 4 | Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino fhhijos; sino fh amonestación del Señor. |
| 6 | 5 | Siervos, obedeced á vuestros amos según la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como á Cristo; |
| 6 | 6 | No sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios; |
| 6 | 7 | Sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no á los hombres; |
| 6 | 8 | Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibirá del Señor, sea siervo ó sea libre. |
| 6 | 9 | Y vosotros, amos, haced á ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que no hay acepción de personas con él. |
| 6 | 10 | Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. |
| 6 | 11 | Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. |
| 6 | 12 | Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. |
| 6 | 13 | Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo. |
| 6 | 14 | Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia. |
| 6 | 15 | Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz; |
| 6 | 16 | Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. |
| 6 | 17 | Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios; |
| 6 | 18 | Orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos, |
| 6 | 19 | Y por mí, para que me sea dada palabra en el abrir de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio, |
| 6 | 20 | Por el cual soy embajador en cadenas; que resueltamente hable de él, como debo hablar. |
| 6 | 21 | Mas para que también vosotros sepáis mis negocios, y cómo lo paso, todo os lo hará saber Tichîco, hermano amado y fiel ministro en el Señor: |
| 6 | 22 | Al cual os he enviado para esto mismo, para que entendáis lo tocante á nosotros, y que consuele vuestros corazones. |
| 6 | 23 | Paz sea á los hermanos y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo. |
| 6 | 24 | Gracia sea con todos los que aman á nuestro Señor Jesucristo en sinceridad. Amén. |