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Multilingual Scriptures Home » Spanish RV 1909 Bible » Galatians

Spanish RV 1909 Bible
Chapter # Verse # Verse Detail
11PABLO, apóstol, (no de los hombres ni por hombre, mas por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos),
12Y todos los hermanos que están conmigo, á las iglesias de Galacia:
13Gracia sea á vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo,
14El cual se dió á sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme á la voluntad de Dios y Padre nuestro;
15Al cual sea la gloria por siglos de siglos. Amén.
16Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis traspasado del que os llamó á la gracia de Cristo, á otro evangelio:
17No que hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
18Mas aun si nosotros ó un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema.
19Como antes hemos dicho, también ahora decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
110Porque, ¿persuado yo ahora á hombres ó á Dios? ¿ó busco de agradar á hombres? Cierto, que si todavía agradara á los hombres, no sería siervo de Cristo.
111Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mí, no es según hombre;
112Pues ni yo lo recibí, ni lo aprendí de hombre, sino por revelación de Jesucristo.
113Porque ya habéis oído acerca de mi conducta otro tiempo en el Judaismo, que perseguía sobremanera la iglesia de Dios, y la destruía;
114Y aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo muy más celador que todos de las tradiciones de mis padres.
115Mas cuando plugo á Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
116Revelar á su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, luego no conferí con carne y sangre;
117Ni fuí á Jerusalem á los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fuí á la Arabia, y volví de nuevo á Damasco.
118Depués, pasados tres años, fuí á Jerusalem á ver á Pedro, y estuve con él quince días.
119Mas á ningún otro de los apóstoles vi, sino á Jacobo el hermano del Señor.
120Y en esto que os escribo, he aquí delante de Dios, no miento.
121Después fuí á las partes de Siria y de Cilicia;
122Y no era conocido de vista á las iglesias de Judea, que eran en Cristo;
123Solamente habían oído decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en otro tiempo destruía.
124Y glorificaban á Dios en mí.
21DESPUÉS, pasados catorce años, fuí otra vez á Jerusalem juntamente con Bernabé, tomando también conmigo á Tito.
22Empero fuí por revelación, y comuniquéles el evangelio que predico entre los Gentiles; mas particularmente á los que parecían ser algo, por no correr en vano, ó haber corrido.
23Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, siendo Griego, fué compelido á circuncidarse.
24Y eso por causa de los falsos hermanos, que se entraban secretamente para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para ponernos en servidumbre;
25A los cuales ni aun por una hora cedimos sujetándonos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.
26Empero de aquellos que parecían ser algo (cuáles hayan sido algún tiempo, no tengo que ver; Dios no acepta apariencia de hombre), á mí ciertamente los que parecían ser algo, nada me dieron.
27Antes por el contrario, como vieron que el evangelio de la incircuncisión me era encargado, como á Pedro el de la circuncisión,
28(Porque el que hizo por Pedro para el apostolado de la circuncisión, hizo también por mí para con los Gentiles;)
29Y como vieron la gracia que me era dada, Jacobo y Cefas y Juan, que parecían ser las columnas, nos dieron las diestras de compañía á mí y á Bernabé, para que nosotros fuésemos á los Gentiles, y ellos á la circuncisión.
210Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo mismo que fuí también solícito en hacer.
211Empero viniendo Pedro á Antioquía, le resistí en la cara, porque era de condenar.
212Porque antes que viniesen unos de parte de Jacobo, comía con los Gentiles; mas después que vinieron, se retraía y apartaba, teniendo miedo de los que eran de la circuncisión.
213Y á su disimulación consentían también los otros Judíos; de tal manera que aun Bernabé fué también llevado de ellos en su simulación.
214Mas cuando vi que no andaban derechamente conforme á la verdad del evangelio, dije á Pedro delante de todos: Si tú, siendo Judío, vives como los Gentiles y no como Judío, ¿por qué constriñes á los Gentiles á judaizar?
215Nosotros Judíos naturales, y no pecadores de los Gentiles,
216Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para que fuésemos justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley; por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada.
217Y si buscando nosotros ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera.
218Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo á edificar, transgresor me hago.
219Porque yo por la ley soy muerto á la ley, para vivir á Dios.
220Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí.
221No desecho la gracia de Dios: porque si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.
31¡OH Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó, para no obedecer á la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fué ya descrito como crucificado entre vosotros?
32Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, ó por el oir de la fe?
33¿Tan necios sois? ¿habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne?
34¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si empero en vano.
35Aquel, pues, que os daba el Espíritu, y obraba maravillas entre vosotros ¿hacíalo por las obras de la ley, ó por el oir de la fe?
36Como Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia.
37Sabéis por tanto, que los que son de fe, los tales son hijos de Abraham.
38Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar á los Gentiles, evangelizó antes á Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
39Luego los de la fe son benditos con el creyente Abraham.
310Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
311Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá.
312La ley también no es de la fe; sino, El hombre que los hiciere, vivirá en ellos.
313Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en madero:)
314Para que la bendición de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.
315Hermanos, hablo como hombre: Aunque un pacto sea de hombre, con todo, siendo confirmado, nadie lo cancela, ó le añade.
316A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo.
317Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la ley que fué hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.
318Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa: empero Dios por la promesa hizo la donación á Abraham.
319¿Pues de qué sirve la ley? Fué puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa, ordenada aquélla por los ángeles en la mano de un mediador.
320Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno.
321¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
322Mas encerró la Escritura todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fe de Jesucristo.
323Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta.
324De manera que la ley nuestro ayo fué para llevarnos á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.
325Mas venida la fe, ya no estamos bajo ayo;
326Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
327Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.
328No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
329Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.
41TAMBIÉN digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo;
42Mas está debajo de tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.
43Así también nosotros, cuando éramos niños, éramos siervos bajo los rudimentos del mundo.
44Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito á la ley,
45Para que redimiese á los que estaban debajo de la ley, á fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
46Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre.
47Así que ya no eres más siervo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.
48Antes, en otro tiempo, no conociendo á Dios, servíais á los que por naturaleza no son dioses:
49Mas ahora, habiendo conocido á Dios, ó más bien, siendo conocidos de Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo á los flacos y pobres rudimentos, en los cuales queréis volver á servir?
410Guardáis los días, y los meses, y los tiempos, y los años.
411Temo de vosotros, que no haya trabajado en vano en vosotros.
412Hermanos, os ruego, sed como yo, porque yo soy como vosotros: ningún agravio me habéis hecho.
413Que vosotros sabéis que por flaqueza de carne os anuncié el evangelio al principio:
414Y no desechasteis ni menospreciasteis mi tentación que estaba en mi carne: antes me recibisteis como á un ángel de Dios, como á Cristo Jesús.
415¿Dónde está pues vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio que si se pudiera hacer, os hubierais sacado vuestros ojos para dármelos.
416¿Heme pues hecho vuestro enemigo, diciéndoos la verdad?
417Tienen celos de vosotros, pero no bien: antes os quieren echar fuera para que vosotros los celéis á ellos.
418Bueno es ser celosos en bien siempre; y no solamente cuando estoy presente con vosotros.
419Hijitos míos, que vuelvo otra vez á estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros;
420Querría cierto estar ahora con vosotros, y mudar mi voz; porque estoy perplejo en cuanto á vosotros.
421Decidme, los que queréis estar debajo de la ley, ¿no habéis oído la ley?
422Porque escrito está que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, el otro de la libre.
423Mas el de la sierva nació según la carne; pero el de la libre nació por la promesa.
424Las cuales cosas son dichas por alegoría: porque estas mujeres son los dos pactos; el uno ciertamente del monte Sinaí, el cual engendró para servidumbre, que es Agar.
425Porque Agar ó Sinaí es un monte de Arabia, el cual es conjunto á la que ahora es Jerusalem, la cual sirve con sus hijos.
426Mas la Jerusalem de arriba libre es; la cual es la madre de todos nosotros.
427Porque está escrito: Alégrate, estéril, que no pares: Prorrumpe y clama, la que no estás de parto; Porque más son los hijos de la dejada, que de la que tiene marido.
428Así que, hermanos, nosotros como Isaac somos hijos de la promesa.
429Empero como entonces el que era engendrado según la carne, perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.
430Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera á la sierva y á su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre.
431De manera, hermanos, que no somos hijos de la sierva, mas de la libre.
51ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre.
52He aquí yo Pablo os digo, que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada.
53Y otra vez vuelvo á protestar á todo hombre que se circuncidare, que está obligado á hacer toda la ley.
54Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
55Porque nosotros por el Espíritu esperamos la esperanza de la justicia por la fe.
56Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por la caridad.
57Vosotros corríais bien: ¿quién os embarazó para no obedecer á la verdad?
58Esta persuasión no es de aquel que os llama.
59Un poco de levadura leuda toda la masa.
510Yo confío de vosotros en el Señor, que ninguna otra cosa sentiréis: mas el que os inquieta, llevará el juicio, quienquiera que él sea.
511Y yo, hermanos, si aun predico la circuncisión, ¿por qué padezco pesecución todavía? pues que quitado es el escándalo de la cruz.
512Ojalá fuesen también cortados los que os inquietan.
513Porque vosotros, hermanos, á libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros.
514Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
515Y si os mordéis y os coméis los unos á los otros, mirad que también no os consumáis los unos á los otros.
516Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne.
517Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisieres.
518Mas si sois guiados del Espíritu, no estáis bajo la ley.
519Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución,
520Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
521Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.
522Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe,
523Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.
524Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias.
525Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu.
526No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
61HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.
62Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
63Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña.
64Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria sólo respecto de sí mismo, y no en otro.
65Porque cada cual llevará su carga.
66Y el que es enseñado en la palabra, comunique en todos los bienes al que lo instruye.
67No os engañeis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
68Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
69No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.
610Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fe.
611Mirad en cuán grandes letras os he escrito de mi mano.
612Todos los que quieren agradar en al carne, éstos os constriñen á que os circuncidéis, solamente por no padecer persecución por la cruz de Cristo.
613Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; sino que quieren que vosotros seáis circuncidados, para gloriarse en vuestra carne.
614Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado á mí, y yo al mundo.
615Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.
616Y todos los que anduvieren conforme á esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios.
617De aquí adelante nadie me sea molesto; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.
618Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.