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Multilingual Scriptures Home » Spanish RV 1909 Bible » John

Spanish RV 1909 Bible
Chapter # Verse # Verse Detail
11EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
12Este era en el principio con Dios.
13Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.
14En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
15Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.
16Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
17Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él.
18No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
19Aquel era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre que viene á este mundo.
110En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció.
111A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
112Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:
113Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.
114Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
115Juan dió testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo.
116Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.
117Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fué hecha.
118A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.
119Y éste es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?
120Y confesó, y no negó; mas declaró: No soy yo el Cristo.
121Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
122Dijéronle: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta á los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
123Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.
124Y los que habían sido enviados eran de los Fariseos.
125Y preguntáronle, y dijéronle: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?
126Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros ha estado á quien vosotros no conocéis.
127Este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato.
128Estas cosas acontecieron en Betábara, de la otra parte del Jordán, donde Juan bautizaba.
129El siguiente día ve Juan á Jesús que venía á él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
130Este es del que dije: Tras mí viene un varón, el cual es antes de mí: porque era primero que yo.
131Y yo no le conocía; más para que fuese manifestado á Israel, por eso vine yo bautizando con agua.
132Y Juan dió testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él.
133Y yo no le conocía; mas el que me envió á bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo.
134Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios.
135El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.
136Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
137Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron á Jesús.
138Y volviéndose Jesús, y viéndolos seguir le, díceles: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabbí (que declarado quiere decir Maestro) ¿dónde moras?
139Díceles: Venid y ved. Vinieron, y vieron donde moraba, y quedáronse con él aquel día: porque era como la hora de las diez.
140Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y le habían seguido.
141Este halló primero á su hermano Simón, y díjole: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo).
142Y le trajo á Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra).
143El siguiente día quiso Jesús ir á Galilea, y halla á Felipe, al cual dijo: Sígueme.
144Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.
145Felipe halló á Natanael, y dícele: Hemos hallado á aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: á Jesús, el hijo de José, de Nazaret.
146Y díjole Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Ven y ve.
147Jesús vió venir á sí á Natanael, y dijo de él: He aquí un verdadero Israelita, en el cual no hay engaño.
148Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús, y díjole: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi.
149Respondió Natanael, y díjole: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.
150Respondió Jesús y díjole: ¿Porque te dije, te vi debajo de la higuera, crees? cosas mayores que éstas verás.
151Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.
21Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.
22Y fué también llamado Jesús y sus discípulos á las bodas.
23Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen.
24Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.
25Su madre dice á los que servían: Haced todo lo que os dijere.
26Y estaban allí seis tinajuelas de piedra para agua, conforme á la purificación de los Judíos, que cabían en cada una dos ó tres cántaros.
27Díceles Jesús: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchiéronlas hasta arriba.
28Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáron le.
29Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabía de dónde era (mas lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), el maestresala llama al esposo,
210Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.
211Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
212Después de esto descendió á Capernaun, él, y su madre, y hermanos, y discípulos; y estuvieron allí no muchos días.
213Y estaba cerca la Pascua de los Judíos; y subió Jesús á Jerusalem.
214Y halló en el templo á los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y á los cambiadores sentados.
215Y hecho un azote de cuerdas, echólos á todos del templo, y las ovejas, y los bueyes; y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas;
216Y á los que vendían las palomas, dijo: Quitad de aquí esto, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercado.
217Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió.
218Y los Judíos respondieron, y dijéronle: ¿Qué señal nos muestras de que haces esto?
219Respondió Jesús, y díjoles: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
220Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás?
221Mas él hablaba del templo de su cuerpo.
222Por tanto, cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron á la Escritura, y á la palabra que Jesús había dicho.
223Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.
224Mas el mismo Jesús no se confiaba á sí mismo de ellos, porque él conocía á todos,
225Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.
31Y HABIA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos.
32Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.
33Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.
34Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?
35Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
36Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
37No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.
38El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
39Respondió Nicodemo, y díjole: ¿Cómo puede esto hacerse?
310Respondió Jesús, y díjole: ¿Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto?
311De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.
312Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
313Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.
314Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;
315Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.
316Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
317Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.
318El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
319Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.
320Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas.
321Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.
322Pasado esto, vino Jesús con sus discípulos á la tierra de Judea; y estaba allí con ellos, y bautizaba.
323Y bautizaba también Juan en Enón junto á Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.
324Porque Juan, no había sido aún puesto en la carcel.
325Y hubo cuestión entre los discípulos de Juan y los Judíos acerca de la purificación.
326Y vinieron á Juan, y dijéronle: Rabbí, el que estaba contigo de la otra parte del Jordán, del cual tú diste testimonio, he aquí bautiza, y todos vienen á él.
327Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo.
328Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.
329El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo es cumplido.
330A él conviene crecer, mas á mí menguar.
331El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.
332Y lo que vió y oyó, esto testifica: y nadie recibe su testimonio.
333El que recibe su testimonio, éste signó que Dios es verdadero.
334Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Espíritu por medida.
335El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano.
336El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
41DE manera que como Jesús entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan,
42(Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),
43Dejó á Judea, y fuése otra vez á Galilea.
44Y era menester que pasase por Samaria.
45Vino, pues, á una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.
46Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.
47Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.
48(Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.)
49Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.
410Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.
411La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacar la, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?
412¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?
413Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;
414Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
415La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacar la.
416Jesús le dice: Ve, llama á tu marido, y ven acá.
417Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido;
418Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
419Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.
420Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.
421Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.
422Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos.
423Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que adoren.
424Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
425Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas.
426Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.
427Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? ó, ¿Qué hablas con ella?
428Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:
429Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?
430Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.
431Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.
432Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.
433Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?
434Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
435¿No decís vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega.
436Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.
437Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.
438Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
439Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho.
440Viniendo pues los Samaritanos á él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos días.
441Y creyeron muchos más por la palabra de él.
442Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
443Y dos días después, salió de allí, y fuése á Galilea.
444Porque el mismo Jesús dió testimonio de que el profeta en su tierra no tiene honra.
445Y como vino á Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en el día de la fiesta: porque también ellos habían ido á la fiesta.
446Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
447Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.
448Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.
449El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
450Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.
451Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
452Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.
453El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.
454Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea.
51DESPUÉS de estas cosas, era un día de fiesta de los Judíos, y subió Jesús á Jerusalem.
52Y hay en Jerusalem á la puerta del ganado un estanque, que en hebraico es llamado Bethesda, el cual tiene cinco portales.
53En éstos yacía multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua.
54Porque un ángel descendía á cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua; y el que primero descendía en el estanque después del movimiento del agua, era sano de cualquier enfermedad que tuviese.
55Y estaba allí un hombre que había treinta y ocho años que estaba enfermo.
56Como Jesús vió á éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano?
57Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estánque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido.
58Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda.
59Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, é íbase. Y era sábado aquel día.
510Entonces los Judíos decían á aquel que había sido sanado: Sábado es: no te es lícito llevar tu lecho.
511Respondióles: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.
512Preguntáronle entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?
513Y el que había sido sanado, no sabía quién fuese; porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.
514Después le halló Jesús en el templo, y díjole: He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.
515El se fué, y dió aviso á los Judíos, que Jesús era el que le había sanado.
516Y por esta causa los Judíos perseguían á Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado.
517Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.
518Entonces, por tanto, más procuraban los Judíos matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también á su Padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.
519Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.
520Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de suerte que vosotros os maravilléis.
521Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida.
522Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo;
523Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
524De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.
525De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán.
526Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo:
527Y también le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.
528No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
529Y los que hicieron bien, saldrán á resurrección de vida; mas los que hicieron mal, á resurrección de condenación.
530No puedo yo de mí mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre.
531Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
532Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el testimonio que da de mí, es verdadero.
533Vosotros enviasteis á Juan, y él dió testimonio á la verdad.
534Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.
535El era antorcha que ardía y alumbraba: y vosotros quisisteis recrearos por un poco á su luz.
536Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el Padre me dió que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado.
537Y el que me envió, el Padre, él ha dado testimonio de mí. Ni nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer.
538Ni tenéis su palabra permanente en vosotros; porque al que él envió, á éste vosotros no creéis.
539Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.
540Y no queréis venir á mí, para que tengáis vida.
541Gloria de los hombres no recibo.
542Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.
543Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su propio nombre, á aquél recibiréis.
544¿Cómo podéis vosotros creer, pues tomáis la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que de sólo Dios viene?
545No penséis que yo os tengo de acusar delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien vosotros esperáis.
546Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeríais á mí; porque de mí escribió él.
547Y si á sus escritos no creéis, ¿cómo creeréis á mis palabras?
61PASADAS estas cosas, fuése Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.
62Y seguíale grande multitud, porque veían sus señales que hacía en los enfermos.
63Y subió Jesús á un monte, y se sentó allí con sus discípulos.
64Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judíos.
65Y como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?
66Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.
67Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.
68Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:
69Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?
610Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar: y recostáronse como número de cinco mil varones.
611Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.
612Y como fueron saciados, dijo á sus discípulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.
613Cogieron pues, é hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron á los que habían comido.
614Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.
615Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á retirarse al monte, él solo.
616Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar;
617Y entrando en un barco, venían de la otra parte de la mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido á ellos.
618Y levantábase la mar con un gran viento que soplaba.
619Y como hubieron navegado como veinticinco ó treinta estadios, ven á Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.
620Mas él les dijo: Yo soy; no tengáis miedo.
621Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban.
622El día siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vió que no había allí otra navecilla sino una, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habían ido solos;
623Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias;
624Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesús.
625Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá?
626Respondióles Jesús, y dijo; De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.
627Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.
628Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?
629Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.
630Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?
631Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.
632Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.
633Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
634Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.
635Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
636Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
637Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.
638Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió.
639Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero.
640Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.
641Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.
642Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?
643Y Jesús respondió, y díjoles: No murmuréis entre vosotros.
644Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
645Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.
646No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre.
647De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.
648Yo soy el pan de vida.
649Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos.
650Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.
651Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
652Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne á comer?
653Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros.
654El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.
655Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
656El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
657Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.
658Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.
659Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.
660Y muchos de sus discípulos oyéndo lo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?
661Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, díjoles: ¿Esto os escandaliza?
662¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero?
663El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida.
664Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.
665Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre.
666Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.
667Dijo entonces Jesús á los doce: ¿Queréis vosotros iros también?
668Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.
669Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.
670Jesús le respondió: ¿No he escogido yo á vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?
671Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.
71Y PASADAS estas cosas andaba Jesús en Galilea: que no quería andar en Judea, porque los Judíos procuraban matarle.
72Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, la de los tabernáculos.
73Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y vete á Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.
74Que ninguno que procura ser claro, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.
75Porque ni aun sus hermanos creían en él.
76Díceles entonces Jesús: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre está presto.
77No puede el mundo aborreceros á vosotros; mas á mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.
78Vosotros subid á esta fiesta; yo no subo aún á esta fiesta, porque mi tiempo aun no es cumplido.
79Y habiéndoles dicho esto, quedóse en Galilea.
710Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.
711Y buscábanle los Judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél?
712Y había grande murmullo de él entre la gente: porque unos decían: Bueno es; y otros decían: No, antes engaña á las gentes.
713Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos.
714Y al medio de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba.
715y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, no habiendo aprendido?
716Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquél que me envió.
717El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.
718El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.
719¿No os dió Moisés la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? ¿Por qué me procuráis matar?
720Respondió la gente, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar?
721Jesús respondió, y díjoles: Una obra hice, y todos os maravilláis.
722Cierto, Moisés os dió la circuncisión (no porque sea de Moisés, mas de los padres); y en sábado circuncidáis al hombre.
723Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre?
724No juzguéis según lo que parece, mas juzgad justo juicio.
725Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarlo?
726Y he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada; ¿si habrán entendido verdaderamente los príncipes, que éste es el Cristo?
727Mas éste, sabemos de dónde es: y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de dónde sea.
728Entonces clamaba Jesús en el templo, enseñando y diciendo: Y á mí me conocéis, y sabéis de dónde soy: y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conocéis.
729Yo le conozco, porque de él soy, y él me envió.
730Entonces procuraban prenderle; mas ninguno puso en él mano, porque aun no había venido su hora.
731Y muchos del pueblo creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando viniere, ¿hará más señales que las que éste hace?
732Los Fariseos oyeron á la gente que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos enviaron servidores que le prendiesen.
733Y Jesús dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, é iré al que me envió.
734Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir.
735Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se ha de ir éste que no le hallemos? ¿Se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y á enseñar á los Griegos?
736¿Qué dicho es éste que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir?
737Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba.
738El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre.
739(Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.)
740Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el profeta.
741Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo?
742¿No dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo?
743Así que había disensión entre la gente acerca de él.
744Y algunos de ellos querían prenderle; mas ninguno echó sobre él manos.
745Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?
746Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre.
747Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Estáis también vosotros engañados?
748¿Ha creído en él alguno de los príncipes, ó de los Fariseos?
749Mas estos comunales que no saben la ley, malditos son.
750Díceles Nicodemo (el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos):
751¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho?
752Respondieron y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se levantó profeta.
753Y fuése cada uno á su casa.
81Y JESUS se fué al monte de las Olivas.
82Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á él: y sentado él, los enseñaba.
83Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio,
84Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando;
85Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: tú pues, ¿qué dices?
86Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo.
87Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.
88Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribía en tierra.
89Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
810Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?
811Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.
812Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.
813Entonces los Fariseos le dijeron: Tú de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.
814Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y á dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y á dónde voy.
815Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo á nadie.
816Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el Padre.
817Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.
818Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.
819Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí me conocéis, ni á mi Padre; si á mí me conocieseis, á mi Padre también conocierais.
820Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora.
821Y díjoles otra vez Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis: á donde yo voy, vosotros no podéis venir.
822Decían entonces los Judíos: ¿Hase de matar á sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?
823Y decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.
824Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados: porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.
825Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho.
826Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo, lo que he oído de él, esto hablo en el mundo.
827Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.
828Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo.
829Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que á él agrada, hago siempre.
830Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.
831Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
832Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.
833Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos á nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres?
834Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado.
835Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre.
836Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.
837Sé que sois simiente de Abraham, mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.
838Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.
839Respondieron y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham harías.
840Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios: no hizo esto Abraham.
841Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.
842Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.
843¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oir mi palabra.
844Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
845Y porque yo digo verdad, no me creéis.
846¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
847El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
848Respondieron entonces los Judíos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y tienes demonio?
849Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro á mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado.
850Y no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue.
851De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.
852Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas, y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre.
853¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? y los profetas murieron: ¿quién te haces á ti mismo?
854Respondió Jesús: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios;
855Y no le conocéis: mas yo le conozco; y si dijere que no le conozco, seré como vosotros mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra.
856Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vió, y se gozó.
857Dijéronle entonces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años, ¿y has visto á Abraham?
858Díjoles Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.
859Tomaron entonces piedras para tirarle: mas Jesús se encubrió, y salió del templo; y atravesando por medio de ellos, se fué.
91Y PASANDO Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.
92Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego?
93Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.
94Conviéneme obrar las obrar del que me envió, entre tanto que el día dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.
95Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.
96Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego,
97Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo.
98Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿no es éste el que se sentaba y mendigaba?
99Unos decían: Este es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.
910Y dijéronle: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
911Respondió él y dijo: El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista.
912Entonces le dijeron: ¿Dónde está aquél? El dijo: No sé.
913Llevaron á los Fariseos al que antes había sido ciego.
914Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.
915Y volviéronle á preguntar también los Fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.
916Entonces unos de los Fariseos decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.
917Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.
918Mas los Judíos no creían de él, que había sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á los padres del que había recibido la vista;
919Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?
920Respondiéronles sus padres y dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego:
921Mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quién le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos; él tiene edad, preguntadle á él; él hablará de sí.
922Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habían resuelto que si alguno confesase ser él el Mesías, fuese fuera de la sinagoga.
923Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle á él.
924Así que, volvieron á llamar al hombre que había sido ciego, y dijéronle: Da gloria á Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.
925Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
926Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
927Respondióles: Ya os lo he dicho, y no habéis atendido: ¿por qué lo queréis otra vez oir? ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?
928Y le ultrajaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros discípulos de Moisés somos.
929Nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas éste no sabemos de dónde es.
930Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, maravillosa cosa es ésta, que vosotros no sabéis de dónde sea, y á mí me abrió los ojos.
931Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á éste oye.
932Desde el siglo no fué oído, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego.
933Si éste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.
934Respondieron, y dijéronle: En pecados eres nacido todo, ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.
935Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?
936Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?
937Y díjole Jesús: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.
938Y él dice: Creo, Señor; y adoróle.
939Y dijo Jesús: Yo, para juicio he venido á este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.
940Y ciertos de los Fariseos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: ¿Somos nosotros también ciegos?
941Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.
101DE cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladrón y robador.
102Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.
103A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz: y á sus ovejas llama por nombre, y las saca.
104Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
105Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él: porque no conocen la voz de los extraños.
106Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.
107Volvióles, pues, Jesús á decir: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
108Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas.
109Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
1010El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
1011Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.
1012Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas.
1013Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.
1014Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.
1015Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
1016También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
1017Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar.
1018Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
1019Y volvió á haber disensión entre los Judíos por estas palabras.
1020Y muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿para qué le oís?
1021Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?
1022Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;
1023Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
1024Y rodeáronle los Judíos y dijéronle: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínos lo abiertamente.
1025Respondióles Jesús: Os lo he dicho, y no creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;
1026Mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
1027Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;
1028Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.
1029Mi Padre que me las dió, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
1030Yo y el Padre una cosa somos.
1031Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos para apedrearle.
1032Respondióles Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de esas me apedreáis?
1033Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
1034Respondióles Jesús: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois?
1035Si dijo, dioses, á aquellos á los cuales fué hecha palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada);
1036¿A quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?
1037Si no hago obras de mi Padre, no me creáis.
1038Mas si las hago, aunque á mí no creáis, creed á las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
1039Y procuraban otra vez prenderle; mas él se salió de sus manos;
1040Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan; y estúvose allí.
1041Y muchos venían á él, y decían: Juan, á la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.
1042Y muchos creyeron allí en él.
111ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.
112(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos)
113Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.
114Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
115Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.
116Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.
117Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.
118Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?
119Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.
1110Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.
1111Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.
1112Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.
1113Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.
1114Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;
1115Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.
1116Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.
1117Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.
1118Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;
1119Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.
1120Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.
1121Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;
1122Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.
1123Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.
1124Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.
1125Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
1126Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
1127Dícele: Sí Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
1128Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.
1129Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.
1130(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)
1131Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.
1132Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.
1133Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,
1134Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dicenle: Señor, ven, y ve.
1135Y lloró Jesús.
1136Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.
1137Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?
1138Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.
1139Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.
1140Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?
1141Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.
1142Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.
1143Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.
1144Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.
1145Entonces muchos de los Judíos que habían venido á María, y habían visto lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
1146Mas algunos de ellos fueron á los Fariseos, y dijéronles lo que Jesús había hecho.
1147Entonces los pontífices y los Fariseos juntaron concilio, y decían: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales.
1148Si le dejamos así, todos creerán en él: y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nación.
1149Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;
1150Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda.
1151Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación:
1152Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.
1153Así que, desde aquel día consultaban juntos de matarle.
1154Por tanto, Jesús ya no andaba manifiestamente entre los Judíos; mas fuése de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama Ephraim: y estábase allí con sus discípulos
1155Y la Pascua de los Judíos estaba cerca: y muchos subieron de aquella tierra á Jerusalem antes de la Pascua, para purificarse;
1156Y buscaban á Jesús, y hablaban los unos con los otros estando en el templo. ¿Qué os parece, que no vendrá á la fiesta?
1157Y los pontífices y los Fariseos habían dado mandamiento, que si alguno supiese dónde estuviera, lo manifestase, para que le prendiesen.
121Y JESUS, seis días antes de la Pascua, vino á Bethania, donde estaba Lázaro, que había sido muerto, al cual había resucitado de los muertos.
122E hiciéronle allí una cena y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa juntamente con él.
123Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y limpió sus pies con sus cabellos: y la casa se llenó del olor del ungüento.
124Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar:
125¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió á los pobres?
126Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres: sino porque era ladrón, y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella.
127Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto;
128Porque á los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas á mí no siempre me tenéis.
129Entonces mucha gente de los Judíos entendió que él estaba allí; y vinieron no solamente por causa de Jesús, mas también por ver á Lázaro, al cual había resucitado de los muertos.
1210Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de matar también á Lázaro;
1211Porque muchos de los Judíos iban y creían en Jesús por causa de él.
1212El siguiente día, mucha gente que había venido á la fiesta, como oyeron que Jesús venía á Jerusalem,
1213Tomaron ramos de palmas, y salieron á recibirle, y clamaban: ¡Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!
1214Y halló Jesús un asnillo, y se sentó sobre él, como está escrito:
1215No temas, hija de Sión: he aquí tu Rey viene, sentado sobre un pollino de asna.
1216Estas cosas no las entendieron sus discípulos de primero: empero cuando Jesús fué glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron estas cosas.
1217Y la gente que estaba con él, daba testimonio de cuando llamó á Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.
1218Por lo cual también había venido la gente á recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal;
1219Mas los Fariseos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovecháis? he aquí, el mundo se va tras de él.
1220Y había ciertos Griegos de los que habían subido á adorar en la fiesta:
1221Estos pues, se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle, diciendo: Señor, querríamos ver á Jesús.
1222Vino Felipe, y díjolo á Andrés: Andrés entonces, y Felipe, lo dicen á Jesús.
1223Entonces Jesús les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.
1224De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.
1225El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
1226Si alguno me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
1227Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora.
1228Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.
1229Y la gente que estaba presente, y había oído, decía que había sido trueno. Otros decían: Angel le ha hablado.
1230Respondió Jesús, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros.
1231Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.
1232Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo.
1233Y esto decía dando á entender de qué muerte había de morir.
1234Respondióle la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre?
1235Entonces Jesús les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andad entre tanto que tenéis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe dónde va.
1236Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y fuése, y escondióse de ellos.
1237Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creían en él.
1238Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién ha creído á nuestro dicho? ¿Y el brazo del Señor, á quién es revelado?
1239Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías:
1240Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Porque no vean con los ojos, y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.
1241Estas cosas dijo Isaías cuando vió su gloria, y habló de él.
1242Con todo eso, aun de los príncipes, muchos creyeron en él; mas por causa de los Fariseos no lo confesaban, por no ser echados de la sinagoga.
1243Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
1244Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
1245Y el que me ve, ve al que me envió.
1246Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
1247Y el que oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo.
1248El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
1249Porque yo no he hablado de mí mismo; mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.
1250Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que, lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.
131ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había venido para que pasase de este mundo al Padre, como había amado á los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin.
132Y la cena acabada, como el diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, que le entregase,
133Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y á Dios iba,
134Levántase de la cena, y quítase su ropa, y tomando una toalla, ciñóse.
135Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los pies de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.
136Entonces vino á Simón Pedro; y Pedro le dice: ¿Señor, tú me lavas los pies?
137Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después.
138Dícele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
139Dícele Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, mas aun las manos y la cabeza.
1310Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
1311Porque sabía quién le había de entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.
1312Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose á sentar á la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho?
1313Vosotros me llamáis, Maestro, y, Señor: y decís bien; porque lo soy.
1314Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.
1315Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
1316De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió.
1317Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.
1318No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.
1319Desde ahora os lo digo antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis que yo soy.
1320De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.
1321Como hubo dicho Jesús esto, fué conmovido en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.
1322Entonces los discípulos mirábanse los unos á los otros, dudando de quién decía.
1323Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado en el seno de Jesús.
1324A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquél de quien decía.
1325El entonces recostándose sobre el pecho de Jesús, dícele: Señor, ¿quién es?
1326Respondió Jesús: Aquél es, á quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, diólo á Judas Iscariote, hijo de Simón.
1327Y tras el bocado Satanás entró en él. Entonces Jesús le dice: Lo que haces, haz lo más presto.
1328Mas ninguno de los que estaban á la mesa entendió á qué propósito le dijo esto.
1329Porque los unos pensaban, por que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta: ó, que diese algo á los pobres.
1330Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió: y era ya noche.
1331Entonces como él salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.
1332Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y luego le glorificará.
1333Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; mas, como dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir; así digo á vosotros ahora.
1334Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros.
1335En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
1336Dícele Simón Pedro: Señor, ¿adónde vas? Respondióle Jesús: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirás después.
1337Dícele Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? mi alma pondré por ti.
1338Respondióle Jesús: ¿Tu alma pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.
141NO se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
142En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, á preparar lugar para vosotros.
143Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
144Y sabéis á dónde yo voy; y sabéis el camino.
145Dícele Tomás: Señor, no sabemos á dónde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
146Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.
147Si me conocieseis, también á mi Padre conocierais: y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
148Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
149Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
1410¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo: mas el Padre que está en mí, él hace las obras.
1411Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: de otra manera, creedme por las mismas obras.
1412De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará; y mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre.
1413Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
1414Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
1415Si me amáis, guardad mis mandamientos;
1416Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
1417Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.
1418No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.
1419Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis.
1420En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
1421El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré á él.
1422Dícele Judas, no el Iscariote: Señor, ¿qué hay porque te hayas de manifestar á nosotros, y no al mundo?
1423Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.
1424El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habéis oído, no es mía, sino del Padre que me envió.
1425Estas cosas os he hablado estando con vosotros.
1426Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho.
1427La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
1428Habéis oído cómo yo os he dicho: Voy, y vengo á vosotros. Si me amaseis, ciertamente os gozaríais, porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo.
1429Y ahora os lo he dicho antes que se haga; para que cuando se hiciere, creáis.
1430Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí.
1431Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dió el mandamiento, así hago. Levantaos, vamos de aquí,
151YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
152Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto.
153Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.
154Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí.
155Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.
156El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.
157Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho.
158En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
159Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor.
1510Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.
1511Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
1512Este es mi mandamiento: Que os améis los unos á los otros, como yo os he amado.
1513Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.
1514Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.
1515Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias.
1516No me elegisteis vosotros á mí, mas yo os elegí á vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, él os lo dé.
1517Esto os mando: Que os améis los unos á los otros.
1518Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á vosotros.
1519Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.
1520Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí mé han perseguido, también á vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
1521Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
1522Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, mas ahora no tienen excusa de su pecado.
1523El que me aborrece, también á mi Padre aborrece.
1524Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; mas ahora, y las han visto, y me aborrecen á mí y á mi Padre.
1525Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.
1526Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.
1527Y vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.
161ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandalicéis.
162Os echarán de los sinagogas; y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servició á Dios.
163Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre ni á mí.
164Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis que yo os lo había dicho. Esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.
165Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas?
166Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazón.
167Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendría á vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré.
168Y cuando él viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio:
169De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí;
1610Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
1611Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo es juzgado.
1612Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar.
1613Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.
1614El me glorificará: porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
1615Todo lo que tiene el Padre, mío es: por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
1616Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis: porque yo voy al Padre.
1617Entonces dijeron algunos de sus discípulos unos á otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis: y, por que yo voy al Padre?
1618Decían pues: ¿Qué es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que habla.
1619Y conoció Jesús que le querían preguntar, y díjoles: ¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me veréis, y otra vez un poquito, y me veréis?
1620De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.
1621La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.
1622También, pues, vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.
1623Y aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
1624Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre: pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
1625Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya no os hablaré por proverbios, pero claramente os anunciaré del Padre.
1626Aquel día pediréis en mi nombre: y no os digo, que yo rogaré al Padre por vosotros;
1627Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios.
1628Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.
1629Dícenle sus discípulos: He aquí, ahora hablas claramente, y ningún proverbio dices.
1630Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.
1631Respondióles Jesús: ¿Ahora creéis?
1632He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
1633Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.
171ESTAS cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica á tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique á ti;
172Como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que le diste.
173Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado.
174Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese.
175Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.
176He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra.
177Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de ti;
178Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
179Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son:
1710Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido glorificado en ellas.
1711Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo á ti vengo. Padre santo, á los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros.
1712Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; á los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese.
1713Mas ahora vengo á ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.
1714Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
1715No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
1716No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
1717Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.
1718Como tú me enviaste al mundo, también los he enviado al mundo.
1719Y por ellos yo me santifico á mí mismo, para que también ellos sean santificados en verdad.
1720Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.
1721Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste.
1722Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa.
1723Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa; que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también á mí me has amado.
1724Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo.
1725Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido; y éstos han conocido que tú me enviaste;
1726Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestaré lo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
181COMO Jesús hubo dicho estas cosas, salióse con sus discípulos tras el arroyo de Cedrón, donde estaba un huerto, en el cual entró Jesús y sus discípulos.
182Y también Judas, el que le entregaba, sabía aquel lugar; porque muchas veces Jesús se juntaba allí con sus discípulos.
183Judas pues tomando una compañía, y ministros de los pontífices y de los Fariseos, vino allí con linternas y antorchas, y con armas.
184Empero Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de venir sobre él, salió delante, y díjoles: ¿A quién buscáis?
185Respondiéronle: A Jesús Nazareno. Díceles Jesús; Yo soy (Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.)
186Y como les dijo, Yo soy, volvieron atrás, y cayeron en tierra.
187Volvióles, pues, á preguntar: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús Nazareno.
188Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy: pues si á mi buscáis, dejad ir á éstos.
189Para que se cumpliese la palabra que había dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perdí.
1810Entonces Simón Pedro, que tenía espada, sacóla, é hirió al siervo del pontífice, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.
1811Jesús entonces dijo á Pedro: Mete tu espada en la vaina: el vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo tengo de beber?
1812Entonces la compañía y el tribuno, y los ministros de los Judíos, prendieron á Jesús y le ataron,
1813Y lleváronle primeramente á Anás; porque era suegro de Caifás, el cual era pontífice de aquel año.
1814Y era Caifás el que había dado el consejo á los Judíos, que era necesario que un hombre muriese por el pueblo.
1815Y seguía á Jesús Simón Pedro, y otro discípulo. Y aquel discípulo era conocido del pontífice, y entró con Jesús al atrio del pontífice;
1816Mas Pedro estaba fuera á la puerta. Y salió aquel discípulo que era conocido del pontífice, y habló á la portera, y metió dentro á Pedro.
1817Entonces la criada portera dijo á Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dice él: No soy.
1818Y estaban en pie los siervos y los ministros que habían allegado las ascuas; porque hacía frío, y calentábanse: y estaba también con ellos Pedro en pie, calentándose.
1819Y el pontífice preguntó á Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.
1820Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judíos, y nada he hablado en oculto.
1821¿Qué me preguntas á mí? Pregunta á los que han oído, qué les haya yo hablado: he aquí, ésos saben lo que yo he dicho.
1822Y como él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba allí, dió una bofetada á Jesús, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?
1823Respondióle Jesús: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien, ¿por qué me hieres?
1824Y Anás le había enviado atado á Caifás pontífice.
1825Estaba pues Pedro en pie calentándose. Y dijéronle: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No soy.
1826Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquél á quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ¿No te vi yo en el huerto con él?
1827Y negó Pedro otra vez: y luego el gallo cantó.
1828Y llevaron á Jesús de Caifás al pretorio: y era por la mañana: y ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la pascua.
1829Entonces salió Pilato á ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?
1830Respondieron y dijéronle: Si éste no fuera malhechor, no te le habríamos entregado.
1831Díceles entonces Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los Judíos le dijeron: A nosotros no es lícito matar á nadie:
1832Para que se cumpliese el dicho de Jesús, que había dicho, dando á entender de qué muerte había de morir.
1833Así que, Pilato volvió á entrar en el pretorio, y llamó á Jesús, y díjole: ¿Eres tú el Rey de los Judíos?
1834Respondióle Jesús: ¿Dices tú esto de ti mismo, ó te lo han dicho otros de mí?
1835Pilato respondió: ¿Soy yo Judío? Tu gente, y los pontífices, te han entregado á mí: ¿qué has hecho?
1836Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado á los Judíos: ahora, pues, mi reino no es de aquí.
1837Díjole entonces Pilato: ¿Luego rey eres tu? Respondió Jesús: Tu dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio á la verdad. Todo aquél que es de la verdad, oye mi voz.
1838Dícele Pilato: ¿Qué cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, salió otra vez á los Judíos, y díceles: Yo no hallo en él ningún crimen.
1839Empero vosotros tenéis costumbre, que os suelte uno en la Pascua: ¿queréis, pues, que os suelte al Rey de los Judíos?
1840Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No á éste, sino á Barrabás. Y Barrabás era ladrón.
191ASI que, entonces tomó Pilato á Jesús, y le azotó.
192Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusiéron la sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana;
193Y decían: ¡Salve, Rey de los Judíos! y dábanle de bofetadas.
194Entonces Pilato salió otra vez fuera, y díjoles: He aquí, os le traigo fuera, para que entendáis que ningún crimen hallo en él.
195Y salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y díceles Pilato: He aquí el hombre.
196Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes, y los servidores, dieron voces diciendo: Crucifícale, crucifícale. Díceles Pilato: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo en él crimen.
197Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios.
198Y como Pilato oyó esta palabra, tuvo más miedo.
199Y entró otra vez en el pretorio, y dijo á Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dió respuesta.
1910Entonces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?
1911Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dado de arriba: por tanto, el que á ti me ha entregado, mayor pecado tiene.
1912Desde entonces procuraba Pilato soltarle; mas los Judíos daban voces, diciendo: Si á éste sueltas, no eres amigo de César: cualquiera que se hace rey, á César contradice.
1913Entonces Pilato, oyendo este dicho, llevó fuera á Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar que se dice Lithóstrotos, y en hebreo Gabbatha.
1914Y era la víspera de la Pascua, y como la hora de sexta. Entonces dijo á los Judíos: He aquí vuestro Rey.
1915Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los pontífices: No tenemos rey sino á César.
1916Así que entonces lo entregó á ellos para que fuese crucificado. Y tomaron á Jesús, y le llevaron.
1917Y llevando su cruz, salió al lugar que se dice de la Calavera, y en hebreo, Gólgotha;
1918Donde le crucificaron, y con él otros dos, uno á cada lado, y Jesús en medio.
1919Y escribió también Pilato un título, que puso encima de la cruz. Y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS.
1920Y muchos de los Judíos leyeron este título: porque el lugar donde estaba crucificado Jesús era cerca de la ciudad: y estaba escrito en hebreo, en griego, y en latín.
1921Y decían á Pilato los pontífices de los Judíos: No escribas, Rey de los Judíos: sino, que él dijo: Rey soy de los Judíos.
1922Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.
1923Y como los soldados hubieron crucificado á Jesús, tomaron sus vestidos, é hicieron cuatro partes (para cada soldado una parte); y la túnica; mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba.
1924Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, de quién será; para que se cumpliese la Escritura, que dice: Partieron para sí mis vestidos, Y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los soldados hicieron esto.
1925Y estaban junto á la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.
1926Y como vió Jesús á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
1927Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.
1928Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.
1929Y estaba allí un vaso lleno de vinagre: entonces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y rodeada á un hisopo, se la llegaron á la boca.
1930Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.
1931Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.
1932Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.
1933Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:
1934Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.
1935Y el que lo vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.
1936Porque estas cosas fueron hechas para que se cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantaréis de él.
1937Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
1938Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús.
1939Y vino también Nicodemo, el que antes había venido á Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.
1940Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar.
1941Y en aquel lugar donde había sido crucificado, había un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no había sido puesto ninguno.
1942Allí, pues, por causa de la víspera de la Pascua de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron á Jesús.
201Y EL primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún obscuro, al sepulcro; y vió la piedra quitada del sepulcro.
202Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.
203Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.
204Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
205Y bajándose á mirar, vió los lienzos echados; mas no entró.
206Llegó luego Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados,
207Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.
208Y entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro, y vió, y creyó.
209Porque aun no sabían la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
2010Y volvieron los discípulos á los suyos.
2011Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando llorando, bajóse á mirar el sepulcro;
2012Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
2013Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
2014Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.
2015Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
2016Dícele Jesús: ¡María! Volviéndose ella, dícele: ¡Rabboni! que quiere decir, Maestro.
2017Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios.
2018Fué María Magdalena dando las nuevas á los discípulos de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
2019Y como fué tarde aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús, y púsose en medio, y díjoles: Paz á vosotros.
2020Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado. Y los discípulos se gozaron viendo al Señor.
2021Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros: como me envió el Padre, así también yo os envío.
2022Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo:
2023A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: á quienes los retuviereis, serán retenidos.
2024Empero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
2025Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
2026Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz á vosotros.
2027Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.
2028Entonces Tomás respondió, y díjole: ¡Señor mío, y Dios mío!
2029Dícele Jesús: Porque me has visto, Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron y creyeron.
2030Y también hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro.
2031Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
211DESPUÉS se manifestó Jesús otra vez á sus discípulos en la mar de Tiberias; y manifestóse de esta manera.
212Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, llamado al Dídimo, y Natanael, el que era de Caná de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.
213Díceles Simón: A pescar voy. Dícenle: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no cogieron nada.
214Y venida la mañana, Jesús se puso á la ribera: mas los discípulos no entendieron que era Jesús.
215Y díjoles: Mozos, ¿tenéis algo de comer? Respondiéronle: No.
216Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entonces la echaron, y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.
217Entonces aquel discípulo, al cual amaba Jesús, dijo á Pedro: El Señor es. Y Simón Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse la ropa, porque estaba desnudo, y echóse á la mar.
218Y los otros discípulos vinieron con el barco (porque no estaban lejos de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.
219Y como descendieron á tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.
2110Díceles Jesús; Traed de los peces que cogisteis ahora.
2111Subió Simón Pedro, y trajo la red á tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompió.
2112Díceles Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
2113Viene pues Jesús, y toma el pan, y les da; y asimismo del pez.
2114Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestó á sus discípulos, habiendo resucitado de los muertos.
2115Y cuando hubieron comido, Jesús dijo á Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Dícele; Sí Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.
2116Vuélvele á decir la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.
2117Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.
2118De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más mozo, te ceñías, é ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará á donde no quieras.
2119Y esto dijo, dando á entender con qué muerte había de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.
2120Volviéndose Pedro, ve á aquel discípulo al cual amaba Jesús, que seguía, el que también se había recostado á su pecho en la cena, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?
2121Así que Pedro vió á éste, dice á Jesús: Señor, ¿y éste, qué?
2122Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué á tí? Sígueme tú.
2123Salió entonces este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no había de morir. Mas Jesús no le dijo, No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga ¿qué á ti?
2124Este es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero.
2125Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.