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Multilingual Scriptures Home » Spanish RV 1909 Bible » Matthew

Spanish RV 1909 Bible
Chapter # Verse # Verse Detail
11LIBRO de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.
12Abraham engendró á Isaac: é Isaac engendró á Jacob: y Jacob engendró á Judas y á sus hermanos:
13Y Judas engendró de Thamar á Phares y á Zara: y Phares engendró á Esrom: y Esrom engendró á Aram:
14Y Aram engendró á Aminadab: y Aminadab engendró á Naassón: y Naassón engendró á Salmón:
15Y Salmón engendró de Rachâb á Booz, y Booz engendró de Ruth á Obed y Obed engendró á Jessé:
16Y Jessé engendró al rey David: y el rey David engendró á Salomón de la que fué mujer de Urías:
17Y Salomón engendró á Roboam: y Roboam engendró á Abía: y Abía engendró á Asa:
18Y Asa engendró á Josaphat: y Josaphat engendró á Joram: y Joram engendró á Ozías:
19Y Ozías engendró á Joatam: y Joatam engendró á Achâz: y Achâz engendró á Ezechîas:
110Y Ezechîas engendró á Manasés: y Manasés engendró á Amón: y Amón engendró á Josías:
111Y Josías engendró á Jechônías y á sus hermanos, en la transmigración de Babilonia.
112Y después de la transmigración de Babilonia, Jechônías engendró á Salathiel: y Salathiel engendró á Zorobabel:
113Y Zorobabel engendró á Abiud: y Abiud engendró á Eliachîm: y Eliachîm engendró á Azor:
114Y Azor engendró á Sadoc: y Sadoc engendró á Achîm: y Achîm engendró á Eliud:
115Y Eliud engendró á Eleazar: y Eleazar engendró á Mathán: y Mathán engendró á Jacob:
116Y Jacob engendró á José, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo.
117De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones: y desde David hasta la transmigración de Babilonia, catorce generaciones: y desde la transmigración de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
118Y el nacimiento de Jesucristo fué así: Que siendo María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo.
119Y José su marido, como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente.
120Y pensando él en esto, he aquí el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
121Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará á su pueblo de sus pecados.
122Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo:
123He aquí la virgen concebirá y parirá un hijo, Y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado, es: Con nosotros Dios.
124Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió á su mujer.
125Y no la conoció hasta que parió á su hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS.
21Y COMO fué nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente á Jerusalem,
22Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle.
23Y oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalem con él.
24Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
25Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea; porque así está escrito por el profeta:
26Y tú, Bethlehem, de tierra de Judá, No eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará á mi pueblo Israel.
27Entonces Herodes, llamando en secreto á los magos, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella;
28Y enviándolos á Bethlehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
29Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron: y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño.
210Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.
211Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra.
212Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino.
213Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José, diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo.
214Y él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto;
215Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.
216Herodes entonces, como se vió burlado de los magos, se enojó mucho, y envió, y mató á todos los niños que había en Bethlehem y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que había entendido de los magos.
217Entonces fué cumplido lo que se había dicho por el profeta Jeremías, que dijo:
218Voz fué oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido: Rachêl que llora sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron.
219Mas muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José en Egipto,
220Diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y vete á tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño.
221Entonces él se levantó, y tomó al niño y á su madre, y se vino á tierra de Israel.
222Y oyendo que Archelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, temió ir allá: mas amonestado por revelación en sueños, se fué á las partes de Galilea.
223Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno.
31Y EN aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,
32Y diciendo: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.
33Porque éste es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, Enderezad sus veredas.
34Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.
35Entonces salía á él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán;
36Y eran bautizados de él en el Jordán, confesando sus pecados.
37Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venían á su bautismo, decíales: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá?
38Haced pues frutos dignos de arrepentimiento,
39Y no penséis decir dentro de vosotros: á Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras.
310Ahora, ya también la segur está puesta á la raíz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
311Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego
312Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
313Entonces Jesús vino de Galilea á Juan al Jordán, para ser bautizado de él.
314Mas Juan lo resistía mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de ti, ¿y tú vienes á mí?
315Empero respondiendo Jesús le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó.
316Y Jesús, después que fué bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
317Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.
41ENTONCES Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.
42Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.
43Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan.
44Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.
45Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo,
46Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, Y te alzarán en las manos, Para que nunca tropieces con tu pie en piedra.
47Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.
48Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria,
49Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
410Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás.
411El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían.
412Mas oyendo Jesús que Juan era preso, se volvió á Galilea;
413Y dejando á Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Nephtalim:
414Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:
415La tierra de Zabulón, y la tierra de Nephtalim, Camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles;
416El pueblo asentado en tinieblas, Vió gran luz; Y á los sentados en región y sombra de muerte, Luz les esclareció.
417Desde entonces comenzó Jesús á predicar, y á decir: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.
418Y andando Jesús junto á la mar de Galilea, vió á dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.
419Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
420Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.
421Y pasando de allí vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.
422Y ellos, dejando luego el barco y á su padre, le siguieron.
423Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
424Y corría su fama por toda la Siria; y le trajeron todos los que tenían mal: los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos, y los sanó.
425Y le siguieron muchas gentes de Galilea y de Decápolis y de Jerusalem y de Judea y de la otra parte del Jordán.
51Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron á él sus discípulos.
52Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:
53Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.
54Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
55Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.
56Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.
57Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.
58Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios.
59Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
510Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.
511Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.
512Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.
513Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.
514Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
515Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en casa.
516Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.
517No penséis que he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir.
518Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas.
519De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
520Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
521Oísteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio.
522Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.
523Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,
524Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.
525Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión.
526De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
527Oísteis que fué dicho: No adulterarás:
528Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
529Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
530Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
531También fué dicho: Cualquiera que repudiare á su mujer, déle carta de divorcio:
532Mas yo os digo, que el que repudiare á su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio.
533Además habéis oído que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás; mas pagarás al Señor tus juramentos.
534Mas yo os digo: No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
535Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey.
536Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro.
537Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
538Oísteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente.
539Mas yo os digo: No resistáis al mal; antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra;
540Y al que quisiere ponerte á pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa;
541Y á cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos.
542Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehuses.
543Oísteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo.
544Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
545Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.
546Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los publicanos?
547Y si abrazareis á vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles?
548Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
61MIRAD que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis merced de vuestro Padre que está en los cielos.
62Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.
63Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;
64Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público.
65Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
66Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
67Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.
68No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
69Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
610Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
611Danos hoy nuestro pan cotidiano.
612Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.
613Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
614Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial.
615Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
616Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, austeros; porque ellos demudan sus rostros para parecer á los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
617Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro;
618Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
619No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladronas minan y hurtan;
620Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:
621Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
622La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso:
623Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?
624Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á Mammón.
625Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
626Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?.
627Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su estatura un codo?
628Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
629Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.
630Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?
631No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?
632Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.
633Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
634Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.
71NO juzguéis, para que no seáis juzgados.
72Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir.
73Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?
74O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo?
75¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.
76No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.
77Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
78Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.
79¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?
710¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?
711Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?
712Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.
713Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva á perdición, y muchos son los que entran por ella.
714Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan.
715Y guardaos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.
716Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, ó higos de los abrojos?
717Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos.
718No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos.
719Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego.
720Así que, por sus frutos los conoceréis.
721No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
722Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros?
723Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.
724Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;
725Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.
726Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
727Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, é hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fué grande su ruina.
728Y fué que, como Jesús acabó estas palabras, las gentes se admiraban de su doctrina;
729Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
81Y COMO descendió del monte, le seguían muchas gentes.
82Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.
83Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada.
84Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio á ellos.
85Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,
86Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.
87Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
88Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.
89Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.
810Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.
811Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:
812Mas los hijos del reino serán echados á las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.
813Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.
814Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.
815Y tocó su mano, y la fiebre la dejó: y ella se levantó, y les servía.
816Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados: y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;
817Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
818Y viendo Jesús muchas gentes alrededor de sí, mandó pasar á la otra parte del lago.
819Y llegándose un escriba, le dijo: Maestro, te seguiré á donde quiera que fueres.
820Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.
821Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dame licencia para que vaya primero, y entierre á mi padre.
822Y Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren á sus muertos.
823Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.
824Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.
825Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.
826Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.
827Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?
828Y como él hubo llegado en la otra ribera al país de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.
829Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?
830Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.
831Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos ir á aquel hato de puercos.
832Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.
833Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.
834Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: Y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos.
91ENTONCES entrando en el barco, pasó á la otra parte, y vino á su ciudad.
92Y he aquí le trajeron un paralítico, echado en una cama: y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Confía, hijo; tus pecados te son perdonados.
93Y he aquí, algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema.
94Y viendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?
95Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; ó decir: Levántate, y anda?
96Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete á tu casa.
97Entonces él se levantó y se fué á su casa.
98Y las gentes, viéndolo, se maravillaron, y glorificaron á Dios, que había dado tal potestad á los hombres.
99Y pasando Jesús de allí, vió á un hombre que estaba sentado al banco de los públicos tributos, el cual se llamaba Mateo; y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió.
910Y aconteció que estando él sentado á la mesa en casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente á la mesa con Jesús y sus discípulos.
911Y viendo esto los Fariseos, dijeron á sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?
912Y oyéndolo Jesús, le dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
913Andad pues, y aprended qué cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: porque no he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.
914Entonces los discípulos de Juan vienen á él, diciendo: ¿Por qué nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?
915Y Jesús les dijo: ¿Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? mas vendrán días cuando el esposo será quitado de ellos, y entonces ayunarán.
916Y nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.
917Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo en cueros nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente.
918Hablando él estas cosas á ellos, he aquí vino un principal, y le adoraba, diciendo: Mi hija es muerta poco ha: mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.
919Y se levantó Jesús, y le siguió, y sus discípulos.
920Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre doce años había, llegándose por detrás, tocó la franja de su vestido:
921Porque decía entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré salva.
922Mas Jesús volviéndose, y mirándola, dijo: Confía, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fué salva desde aquella hora.
923Y llegado Jesús á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y la gente que hacía bullicio,
924Díceles: Apartaos, que la muchacha no es muerta, mas duerme. Y se burlaban de él.
925Y como la gente fué echada fuera, entró, y tomóla de la mano, y se levantó la muchacha.
926Y salió esta fama por toda aquella tierra.
927Y pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.
928Y llegado á la casa, vinieron á él los ciegos; y Jesús les dice: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor.
929Entonces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme á vuestra fe os sea hecho.
930Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.
931Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.
932Y saliendo ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado.
933Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y las gentes se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.
934Mas los Fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
935Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo.
936Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.
937Entonces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
938Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros á su mies.
101ENTONCES llamando á sus doce discípulos, les dió potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia.
102Y los nombres de los doce apóstoles son estos: el primero, Simón, que es dicho Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;
103Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo;
104Simón el Cananita y Judas Iscariote, que también le entregó.
105á estos doce envió Jesús, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis;
106Mas id antes á las ovejas perdidas de la casa de Israel.
107Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
108Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia.
109No aprestéis oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas;
1010Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento.
1011Mas en cualquier ciudad, ó aldea donde entrareis, investigad quién sea en ella digno, y reposad allí hasta que salgáis.
1012Y entrando en la casa, saludadla.
1013Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá á vosotros.
1014Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa ó ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.
1015De cierto os digo, que el castigo será más tolerable á la tierra de los de Sodoma y de los de Gomorra en el día del juicio, que á aquella ciudad.
1016He aquí, yo os envío como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
1017Y guardaos de los hombres: porque os entregarán en concilios, y en sus sinagogas os azotarán;
1018Y aun á príncipes y á reyes seréis llevados por causa de mí, por testimonio á ellos y á los Gentiles.
1019Mas cuando os entregaren, no os apuréis por cómo ó qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar.
1020Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.
1021Y el hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.
1022Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que soportare hasta el fin, éste será salvo.
1023Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid á la otra: porque de cierto os digo, que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre.
1024El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.
1025Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de la familia llamaron Beelzebub, ¿cuánto más á los de su casa?
1026Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.
1027Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído predicadlo desde los terrados.
1028Y no temáis á los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
1029¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae á tierra sin vuestro Padre.
1030Pues aun vuestros cabellos están todos contados.
1031Así que, no temáis: más valéis vosotros que muchos pajarillos.
1032Cualquiera pues que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos.
1033Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos.
1034No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada.
1035Porque he venido para hacer disensión del hombre contra su padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra.
1036Y los enemigos del hombre serán los de su casa.
1037El que ama padre ó madre más que á mí, no es digno de mí; y el que ama hijo ó hija más que á mí, no es digno de mí.
1038Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
1039El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
1040El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.
1041El que recibe profeta en nombre de profeta, merced de profeta recibirá; y el que recibe justo en nombre de justo, merced de justo recibirá.
1042Y cualquiera que diere á uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa.
111Y FUÉ, que acabando Jesús de dar mandamientos á sus doce discípulos, se fué de allí á enseñar y á predicar en las ciudades de ellos.
112Y oyendo Juan en la prisión los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,
113Diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?
114Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber á Juan las cosas que oís y veis:
115Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciado el evangelio.
116Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.
117E idos ellos, comenzó Jesús á decir de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es meneada del viento?
118Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de delicados vestidos? He aquí, los que traen vestidos delicados, en las casas de los reyes están.
119Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un profeta? También os digo, y más que profeta.
1110Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, Que aparejará tu camino delante de ti.
1111De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es muy más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
1112Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan.
1113Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron.
1114Y si queréis recibir, él es aquel Elías que había de venir.
1115El que tiene oídos para oir, oiga.
1116Mas ¿á quién compararé esta generación? Es semejante á los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces á sus compañeros,
1117Y dicen: Os tañimos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.
1118Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.
1119Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada por sus hijos.
1120Entonces comenzó á reconvenir á las ciudades en las cuales habían sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habían arrepentido, diciendo:
1121¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.
1122Por tanto os digo, que á Tiro y á Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á vosotras.
1123Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el día de hoy.
1124Por tanto os digo, que á la tierra de los de Sodoma será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á ti.
1125En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños.
1126Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos.
1127Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoció al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel á quien el Hijo lo quisiere revelar.
1128Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
1129Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
1130Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
121EN aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en sábado; y sus discípulos tenían hambre, y comenzaron á coger espigas, y á comer.
122Y viéndolo los Fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer es sábado.
123Y él les dijo: ¿No habéis leído qué hizo David, teniendo él hambre y los que con él estaban:
124Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no le era lícito comer, ni á los que estaban con él, sino á solos los sacerdotes¿
125O ¿no habéis leído en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa?
126Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.
127Mas si supieseis qué es: Misericordia quiero y no sacrificio, no condenarías á los inocentes:
128Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre.
129Y partiéndose de allí, vino á la sinagoga de ellos.
1210Y he aquí había allí uno que tenía una mano seca: y le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito curar en sábado? por acusarle.
1211Y él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere ésta en una fosa en sábado, no le eche mano, y la levante?
1212Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que, lícito es en los sábados hacer bien.
1213Entonces dijo á aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y fué restituída sana como la otra.
1214Y salidos los Fariseos, consultaron contra él para destruirle.
1215Mas sabiendo lo Jesús, se apartó de allí: y le siguieron muchas gentes, y sanaba á todos.
1216Y él les encargaba eficazmente que no le descubriesen:
1217Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo:
1218He aquí mi siervo, al cual he escogido; Mi Amado, en el cual se agrada mi alma: Pondré mi Espíritu sobre él Y á los Gentiles anunciará juicio.
1219No contenderá, ni voceará: Ni nadie oirá en las calles su voz.
1220La caña cascada no quebrará, Y el pábilo que humea no apagará, Hasta que saque á victoria el juicio.
1221Y en su nombre esperarán los Gentiles.
1222Entonces fué traído á él un endemoniado, ciego y mudo, y le sanó; de tal manera, que el ciego y mudo hablaba y veía.
1223Y todas las gentes estaban atónitas, y decían: ¿Será éste aquel Hijo de David?
1224Mas los Fariseos, oyéndolo, decían: Este no echa fuera los demonios, sino por Beelzebub, príncipe de los demonios.
1225Y Jesús, como sabía los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es desolado; y toda ciudad ó casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
1226Y si Satanás echa fuera á Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?
1227Y si yo por Beelzebub echo fuera los demonios, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
1228Y si por espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado á vosotros el reino de Dios.
1229Porque, ¿cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saqueará su casa.
1230El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, derrama.
1231Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado á los hombres: mas la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada á los hombres.
1232Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.
1233O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, ó haced el árbol corrompido, y su fruto dañado; porque por el fruto es conocido el árbol.
1234Generación de víboras, ¿cómo podéis hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del corazón habla la boca.
1235El hombre bueno del buen tesoro del corazón saca buenas cosas: y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas.
1236Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio;
1237Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
1238Entonces respondiendo algunos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.
1239Y él respondió, y les dijo: La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta.
1240Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
1241Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron á la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar.
1242La reina del Austro se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduría de Salomón: y he aquí más que Salomón en este lugar.
1243Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.
1244Entonces dice: Me volvere á mi casa de donde salí: y cuando viene, la halla desocupada, barrida y adornada.
1245Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y son peores las cosas; últimas del tal hombre que las primeras: así también acontecerá á esta generación mala.
1246Y estando él aún hablando á las gentes, he aquí su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querían hablar.
1247Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar.
1248Y respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
1249Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
1250Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.
131Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.
132Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.
133Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.
134Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.
135Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:
136Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.
137Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.
138Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál a ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.
139Quien tiene oídos para oir, oiga.
1310Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
1311Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.
1312Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
1313Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
1314De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no miraréis.
1315Porque el corazón de este pueblo está engrosado, Y de los oídos oyen pesadamente, Y de sus ojos guiñan: Para que no vean de los ojos, Y oigan de los oídos, Y del corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.
1316Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
1317Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.
1318Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:
1319Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.
1320Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.
1321Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.
1322Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.
1323Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.
1324Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:
1325Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.
1326Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.
1327Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?
1328Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?
1329Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.
1330Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.
1331Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:
1332El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
1333Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo.
1334Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba:
1335Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; Rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.
1336Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.
1337Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;
1338Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;
1339Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
1340De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo.
1341Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad,
1342Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
1343Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.
1344Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
1345También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;
1346Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.
1347Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:
1348La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.
1349Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,
1350Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
1351Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.
1352Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
1353Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí.
1354Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?
1355¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?
1356¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?
1357Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.
1358Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.
141EN aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús,
142Y dijo á sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en él.
143Porque Herodes había prendido á Juan, y le había aprisionado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;
144Porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.
145Y quería matarle, mas temía al pueblo; porque le tenían como á profeta.
146Mas celebrándose el día del nacimiento de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó á Herodes.
147Y prometió él con juramento de darle todo lo que pidiese.
148Y ella, instruída primero de su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.
149Entonces el rey se entristeció; mas por el juramento, y por los que estaban juntamente á la mesa, mandó que se le diese.
1410Y enviando, degolló á Juan en la cárcel.
1411Y fué traída su cabeza en un plato y dada á la muchacha; y ella la presentó á su madre.
1412Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y fueron, y dieron las nuevas á Jesús.
1413Y oyéndo lo Jesús, se apartó de allí en un barco á un lugar descierto, apartado: y cuando las gentes lo oyeron, le siguieron á pie de las ciudades.
1414Y saliendo Jesús, vió un gran gentío, y tuvo compasión de ellos, y sanó á los que de ellos había enfermos.
1415Y cuando fué la tarde del día, se llegaron á él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer.
1416Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer.
1417Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
1418Y él les dijo: Traédmelos acá.
1419Y mandando á las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dió los panes á los discípulos, y los discípulos á las gentes.
1420Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.
1421Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los niños.
1422Y luego Jesús hizo á sus discípulos entrar en el barco, é ir delante de él á la otra parte del lago, entre tanto que él despedía á las gentes.
1423Y despedidas las gentes, subió al monte, apartado, á orar: y como fué la tarde del día, estaba allí solo.
1424Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario.
1425Mas á la cuarta vela de la noche, Jesús fué á ellos andando sobre la mar.
1426Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo.
1427Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo.
1428Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya á ti sobre las aguas.
1429Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir á Jesús.
1430Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame.
1431Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?
1432Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento.
1433Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.
1434Y llegando á la otra parte, vinieron á la tierra de Genezaret.
1435Y como le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra alrededor, y trajeron á él todos los enfermos;
1436Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, quedaron sanos.
151ENTONCES llegaron á Jesús ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo:
152¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los ancianos? porque no se lavan las manos cuando comen pan.
153Y él respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
154Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y á la madre, y, El que maldijere al padre ó á la madre, muera de muerte.
155Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere al padre ó á la madre: Es ya ofrenda mía á Dios todo aquello con que pudiera valerte;
156No deberá honrar á su padre ó á su madre con socorro. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
157Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo:
158Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón lejos está de mí.
159Mas en vano me honran, Enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.
1510Y llamando á sí las gentes, les dijo: Oid, y entended:
1511No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
1512Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron?
1513Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.
1514Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.
1515Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola.
1516Y Jesús dijo: ¿Aun también vosotros sois sin entendimiento?
1517¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina?
1518Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.
1519Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.
1520Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre.
1521Y saliendo Jesús de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidón.
1522Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.
1523Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros.
1524Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel.
1525Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor socórreme.
1526Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.
1527Y ella dijo: Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.
1528Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.
1529Y partido Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea: y subiendo al monte, se sentó allí.
1530Y llegaron á él muchas gentes, que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos: y los echaron á los pies de Jesús, y los sanó:
1531De manera que se maravillaban las gentes, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, y ver los ciegos: y glorificaron al Dios de Israel.
1532Y Jesús llamando á sus discípulos, dijo: Tengo lástima de la gente, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos no quiero, porque no desmayen en el camino.
1533Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos á tan gran compañía?
1534Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.
1535Y mandó á las gentes que se recostasen sobre la tierra.
1536Y tomando los siete panes y los peces, haciendo gracias, partió y dió á sus discípulos; y los discípulos á la gente.
1537Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas.
1538Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin las mujeres y los niños.
1539Entonces, despedidas las gentes, subió en el barco: y vino á los términos de Magdalá.
161Y LLEGANDOSE los Fariseos y los Saduceos para tentarle, le pedían que les mostrase señal del cielo.
162Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del día, decís: Sereno; porque el cielo tiene arreboles.
163Y á la mañana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo; ¿y en las señales de los tiempos no podéis?
164La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Y dejándolos, se fué.
165Y viniendo sus discípulos de la otra parte del lago, se habían olvidado de tomar pan.
166Y Jesús les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos.
167Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no tomamos pan.
168Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan?
169¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántos cestos alzasteis?
1610¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis?
1611¿Cómo es que no entendéis que no por el pan os dije, que os guardaseis de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos?
1612Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos y de los Saduceos.
1613Y viniendo Jesús á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
1614Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros; Jeremías, ó alguno de los profetas.
1615El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy?
1616Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
1617Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos.
1618Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
1619Y á ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
1620Entonces mandó á sus discípulos que á nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.
1621Desde aquel tiempo comenzó Jesús á declarar á sus discípulos que le convenía ir á Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
1622Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.
1623Entonces él, volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.
1624Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
1625Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
1626Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?
1627Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras.
1628De cierto os digo: hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.
171Y DESPUÉS de seis días, Jesús toma á Pedro, y á Jacobo, y á Juan su hermano, y los lleva aparte á un monte alto:
172Y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos fueron blancos como la luz.
173Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
174Y respondiendo Pedro, dijo á Jesús: Señor, bien es que nos quedemos aquí: si quieres, hagamos aquí tres pabellones: para ti uno, y para Moisés otro, y otro para Elías.
175Y estando aún él hablando, he aquí una nube de luz que los cubrió; y he aquí una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento: á él oíd.
176Y oyendo esto los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera.
177Entonces Jesús llegando, los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.
178Y alzando ellos sus ojos, á nadie vieron, sino á solo Jesús.
179Y como descendieron del monte, les mandó Jesús, diciendo: No digáis á nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.
1710Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen pues los escribas que es menester que Elías venga primero?
1711Y respondiendo Jesús, les dijo: á la verdad, Elías vendrá primero, y restituirá todas las cosas.
1712Mas os digo, que ya vino Elías, y no le conocieron; antes hicieron en él todo lo que quisieron: así también el Hijo del hombre padecerá de ellos.
1713Los discípulos entonces entendieron, que les habló de Juan el Bautista.
1714Y como ellos llegaron al gentío, vino á él un hombre hincándosele de rodillas,
1715Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.
1716Y le he presentado á tus discípulos, y no le han podido sanar.
1717Y respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación infiel y torcida! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? traédmele acá.
1718Y Jesús le reprendió, y salió el demonio de él; y el mozo fué sano desde aquella hora.
1719Entonces, llegándose los discípulos á Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no lo pudimos echar fuera?
1720Y Jesús les dijo: Por vuestra incredulidad; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis á este monte: Pásate de aquí allá: y se pasará: y nada os será imposible.
1721Mas este linaje no sale sino por oración y ayuno.
1722Y estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres,
1723Y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera.
1724Y como llegaron á Capernaum, vinieron á Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?
1725El dice: Sí. Y entrando él en casa, Jesús le habló antes, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quién cobran los tributos ó el censo? ¿de sus hijos ó de los extraños?
1726Pedro le dice: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos son francos.
1727Mas porque no los escandalicemos, ve á la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, tómalo, y abierta su boca, hallarás un estatero: tómalo, y dáselo por mí y por ti.
181EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?
182Y llamando Jesús á un niño, le puso en medio de ellos,
183Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
184Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos.
185Y cualquiera que recibiere á un tal niño en mi nombre, á mí recibe.
186Y cualquiera que escandalizare á alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le anegase en el profundo de la mar.
187¡Ay del mundo por los escándalos! porque necesario es que vengan escándalos; mas ¡ay de aquel hombre por el cual viene el escándalo!
188Por tanto, si tu mano ó tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo y echaló de ti: mejor te es entrar cojo ó manco en la vida, que teniendo dos manos ó dos pies ser echado en el fuego eterno.
189Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego.
1810Mirad no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.
1811Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
1812¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se había descarriado?
1813Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquélla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron.
1814Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.
1815Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.
1816Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra.
1817Y si no oyere á ellos, dilo á la iglesia: y si no oyere á la iglesia, tenle por étnico y publicano.
1818De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo.
1819Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
1820Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.
1821Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?
1822Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.
1823Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.
1824Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debía diez mil talentos.
1825Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.
1826Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
1827El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.
1828Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.
1829Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
1830Mas él no quiso; sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.
1831Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.
1832Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:
1833¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?
1834Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.
1835Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.
191Y ACONTECIO que acabando Jesús estas palabras, se pasó de Galilea, y vino á los términos de Judea, pasado el Jordán.
192Y le siguieron muchas gentes, y los sanó allí.
193Entonces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar á su mujer por cualquiera causa?
194Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo,
195Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne?
196Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.
197Dícenle: ¿Por qué, pues, Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla?
198Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así.
199Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera.
1910Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.
1911Entonces él les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos á quienes es dado.
1912Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.
1913Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron.
1914Y Jesús dijo: Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos.
1915Y habiendo puesto sobre ellos las manos se partió de allí.
1916Y he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
1917Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
1918Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No mataras: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio:
1919Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
1920Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?
1921Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
1922Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.
1923Entonces Jesús dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos.
1924Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
1925Mas sus discípulos, oyendo estas cosas, se espantaron en gran manera, diciendo: ¿Quién pues podrá ser salvo?
1926Y mirándo los Jesús, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible.
1927Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos?
1928Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel.
1929Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y heredará la vida eterna.
1930Mas muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.
201PORQUE el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familia, que salió por la mañana á ajustar obreros para su viña.
202Y habiéndose concertado con los obreros en un denario al día, los envió á su viña.
203Y saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en la plaza ociosos;
204Y les dijo: Id también vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron.
205Salió otra vez cerca de las horas sexta y nona, é hizo lo mismo.
206Y saliendo cerca de la hora undécima, halló otros que estaban ociosos; y díceles: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?
207Dícenle: Porque nadie nos ha ajustado. Díceles: Id también vosotros á la viña, y recibiréis lo que fuere justo.
208Y cuando fué la tarde del día, el señor de la viña dijo á su mayordomo: Llama á los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.
209Y viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.
2010Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.
2011Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia,
2012Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.
2013Y él respondiendo, dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no te concertaste conmigo por un denario?
2014Toma lo que es tuyo, y vete; mas quiero dar á este postrero, como á ti.
2015¿No me es lícito á mi hacer lo que quiero con lo mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?
2016Así los primeros serán postreros, y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.
2017Y subiendo Jesús á Jerusalem, tomó sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo:
2018He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los principes de los sacerdotes y á los escribas, y le condenarán á muerte;
2019Y le entregarán á los Gentiles para que le escarnezcan, y azoten, y crucifiquen; mas al tercer día resucitará.
2020Entonces se llegó á él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorándo le, y pidiéndole algo.
2021Y él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que se sienten estos dos hijos míos, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino.
2022Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís: ¿podéis beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Y ellos le dicen: Podemos.
2023Y él les dice: A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados; mas el sentaros á mi mano derecha y á mi izquierda, no es mío dar lo, sino á aquellos para quienes está aparejado de mi Padre.
2024Y como los diez oyeron esto, se enojaron de los dos hermanos.
2025Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.
2026Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor;
2027Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo:
2028Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
2029Entonces saliendo ellos de Jericó, le seguía gran compañía.
2030Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.
2031Y la gente les reñía para que callasen; mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.
2032Y parándose Jesús, los llamó, y dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros?
2033Ellos le dicen: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.
2034Entonces Jesús, teniendo misericordia de ellos, les tocó los ojos, y luego sus ojos recibieron la vista; y le siguieron.
211Y COMO se acercaron á Jerusalem, y vinieron á Bethfagé, al monte de las Olivas, entonces Jesús envió dos discípulos,
212Diciéndoles: Id á la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella: desatad la, y traédme los.
213Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester. Y luego los dejará.
214Y todo esto fué hecho, para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo:
215Decid á la hija de Sión: He aquí, tu Rey viene á ti, Manso, y sentado sobre una asna, Y sobre un pollino, hijo de animal de yugo.
216Y los discípulos fueron, é hicieron como Jesús les mandó;
217Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sentó sobre ellos.
218Y la compañía, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino.
219Y las gentes que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
2110Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo. ¿Quién es éste?
2111Y las gentes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea.
2112Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas;
2113Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho.
2114Entonces vinieron á él ciegos y cojos en el templo, y los sanó.
2115Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y á los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron,
2116Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?
2117Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad, á Bethania; y posó allí.
2118Y por la mañana volviendo á la ciudad, tuvo hambre.
2119Y viendo una higuera cerca del camino, vino á ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca más para siempre nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.
2120Y viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¿Cómo se secó luego la higuera?
2121Y respondiendo Jesús les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera: mas si á este monte dijereis: Quítate y échate en la mar, será hecho.
2122Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.
2123Y como vino al templo, llegáronse á él cuando estaba enseñando, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo, diciendo. ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dió esta autoridad?
2124Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os preguntaré una palabra, la cual si me dijereis, también yo os diré con qué autoridad hago esto.
2125El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, ó de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis?
2126Y si dijéremos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen á Juan por profeta.
2127Y respondiendo á Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os digo con qué autoridad hago esto.
2128Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy á trabajar en mi viña.
2129Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fué.
2130Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué.
2131¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios.
2132Porque vino á vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.
2133Oíd otra parábola: Fué un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la dió á renta á labradores, y se partió lejos.
2134Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos.
2135Mas los labradores, tomando á los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon.
2136Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; é hicieron con ellos de la misma manera.
2137Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo.
2138Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y tomemos su heredad.
2139Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron.
2140Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores?
2141Dícenle: á los malos destruirá miserablemente, y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos.
2142Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, Esta fué hecha por cabeza de esquina: Por el Señor es hecho esto, Y es cosa maravillosa en nuestros ojos?
2143Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado á gente que haga los frutos de él.
2144Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
2145Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos.
2146Y buscando cómo echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenían por profeta.
221Y RESPONDIENDO Jesús, les volvió á hablar en parábolas, diciendo:
222El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo;
223Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas; mas no quisieron venir.
224Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: He aquí, mi comida he aparejado; mis toros y animales engordados son muertos, y todo está prevenido: venid á las bodas.
225Mas ellos no se cuidaron, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios;
226Y otros, tomando á sus siervos, los afrentaron y los mataron.
227Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso fuego á su ciudad.
228Entonces dice á sus siervos: Las bodas á la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados no eran dignos.
229Id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos hallareis.
2210Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados.
2211Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de boda.
2212Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca.
2213Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.
2214Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
2215Entonces, idos los Fariseos, consultaron cómo le tomarían en alguna palabra.
2216Y envían á él los discípulos de ellos, con los Herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te curas de nadie, porque no tienes acepción de persona de hombres.
2217Dinos pues, ¿qué te parece? ¿es lícito dar tributo á César, ó no?
2218Mas Jesús, entendida la malicia de ellos, les dice: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?
2219Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.
2220Entonces les dice: ¿Cúya es esta figura, y lo que está encima escrito?
2221Dícenle: De César. Y díceles: Pagad pues á César lo que es de César, y á Dios lo que es de Dios.
2222Y oyendo esto, se maravillaron, y dejándole se fueron.
2223Aquel día llegaron á él los Saduceos, que dicen no haber resurrección, y le preguntaron,
2224Diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y despertará simiente á su hermano.
2225Fueron pues, entre nosotros siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generación, dejó su mujer á su hermano.
2226De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete.
2227Y después de todos murió también la mujer.
2228En la resurrección pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer? porque todos la tuvieron.
2229Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios.
2230Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres marido; mas son como los ángeles de Dios en el cielo.
2231Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os es dicho por Dios, que dice:
2232Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
2233Y oyendo esto las gentes, estaban atónitas de su doctrina.
2234Entonces los Fariseos, oyendo que había cerrado la boca á los Saduceos, se juntaron á una.
2235Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole y diciendo:
2236Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley?
2237Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.
2238Este es el primero y el grande mandamiento.
2239Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
2240De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
2241Y estando juntos los Fariseos, Jesús les preguntó,
2242Diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? ¿de quién es Hijo? Dícenle: De David.
2243El les dice: ¿Pues cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:
2244Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies?
2245Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo?
2246Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.
231ENTONCES habló Jesús á las gentes y á sus discípulos,
232Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los Fariseos:
233Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardad lo y haced lo; mas no hagáis conforme á sus obras: porque dicen, y no hacen.
234Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.
235Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
236Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;
237Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí.
238Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.
239Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.
2310Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
2311El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
2312Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.
2313Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.
2314¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque coméis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis larga oración: por esto llevaréis mas grave juicio.
2315¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.
2316¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.
2317¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro?
2318Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.
2319¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente?
2320Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;
2321Y el que jurare por el templo, jura por él, y por Aquél que habita en él;
2322Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquél que está sentado sobre él.
2323¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.
2324¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, mas tragáis el camello!
2325¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiais lo que está de fuera del vaso y del plato; mas de dentro están llenos de robo y de injusticia.
2326¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio!
2327¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.
2328Así también vosotros de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.
2329¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,
2330Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.
2331Así que, testimonio dais á vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas.
2332¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres!
2333¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?
2334Por tanto, he aquí, yo envío á vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, á unos mataréis y crucificaréis, y á otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad:
2335Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar.
2336De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.
2337¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!
2338He aquí vuestra casa os es dejada desierta.
2339Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
241Y SALIDO Jesús, íbase del templo; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo.
242Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? de cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra, que no sea destruída.
243Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él los discípulos aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?
244Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
245Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán.
246Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin.
247Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.
248Y todas estas cosas, principio de dolores.
249Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
2410Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán.
2411Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán á muchos.
2412Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.
2413Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.
2414Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin.
2415Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, (el que lee, entienda),
2416Entonces los que están en Judea, huyan á los montes;
2417Y el que sobre el terrado, no descienda á tomar algo de su casa;
2418Y el que en el campo, no vuelva atrás á tomar sus vestidos.
2419Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días!
2420Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado;
2421Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.
2422Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
2423Entonces, si alguno os dijere: He aquí está el Cristo, ó allí, no creáis.
2424Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos.
2425He aquí os lo he dicho antes.
2426Así que, si os dijeren: He aquí en el desierto está; no salgáis: He aquí en las cámaras; no creáis.
2427Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.
2428Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.
2429Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas.
2430Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.
2431Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.
2432De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.
2433Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, á las puertas.
2434De cierto os digo, que no pasará esta generación, que todas estas cosas no acontezcan.
2435El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
2436Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.
2437Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.
2438Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca,
2439Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó á todos, así será también la venida del Hijo del hombre.
2440Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado:
2441Dos mujeres moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.
2442Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor.
2443Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
2444Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.
2445¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su familia para que les dé alimento á tiempo?
2446Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así.
2447De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá.
2448Y si aquel siervo malo dijere en su corazón Mi señor se tarda en venir:
2449Y comenzare á herir á sus consiervos, y aun á comer y á beber con los borrachos;
2450Vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, y á la hora que no sabe,
2451Y le cortará por medio, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro y el crujir de dientes.
251ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.
252Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas.
253Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
254Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.
255Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.
256Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle.
257Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.
258Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
259Mas las prudentes respondieron, diciendo. Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.
2510Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.
2511Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.
2512Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
2513Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.
2514Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.
2515Y á éste dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: á cada uno conforme á su facultad; y luego se partió lejos.
2516Y el que había recibido cinco talentos se fué, y granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos.
2517Asimismo el que había recibido dos, ganó también él otros dos.
2518Mas el que había recibido uno, fué y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
2519Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos.
2520Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí otros cinco talentos he ganado sobre ellos.
2521Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.
2522Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí otros dos talentos he ganado sobre ellos.
2523Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.
2524Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste;
2525Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.
2526Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí;
2527Por tanto te convenía dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura.
2528Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
2529Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.
2530Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.
2531Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.
2532Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
2533Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.
2534Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
2535Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;
2536Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.
2537Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber?
2538¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos?
2539¿O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á ti?
2540Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.
2541Entonces dirá también á los que estarán á la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles:
2542Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
2543Fuí huésped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
2544Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?
2545Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis.
2546E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.
261Y ACONTECIO que, como hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo á sus discípulos:
262Sabéis que dentro de dos días se hace la pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.
263Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontífice, el cual se llamaba Caifás;
264Y tuvieron consejo para prender por engaño á Jesús, y matarle.
265Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.
266Y estando Jesús en Bethania, en casa de Simón el leproso,
267Vino á él una mujer, teniendo un vaso de alabastro de unguento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado á la mesa.
268Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto?
269Porque esto se podía vender por gran precio, y darse á los pobres.
2610Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena á esta mujer? Pues ha hecho conmigo buena obra.
2611Porque siempre tendréis pobres con vosotros, mas á mí no siempre me tendréis.
2612Porque echando este unguento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho.
2613De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella, lo que ésta ha hecho.
2614Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes,
2615Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata.
2616Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
2617Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos á Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que aderecemos para ti para comer la pascua?
2618Y él dijo: Id á la ciudad á cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa haré la pascua con mis discípulos.
2619Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y aderezaron la pascua.
2620Y como fué la tarde del día, se sentó á la mesa con los doce.
2621Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.
2622Y entristecidos ellos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: ¿Soy yo, Señor?
2623Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me ha de entregar.
2624A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.
2625Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo. ¿Soy yo, Maestro? Dícele: Tú lo has dicho.
2626Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed. esto es mi cuerpo.
2627Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de él todos;
2628Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.
2629Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
2630Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas.
2631Entonces Jesús les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al Pastor, y las ovejas de la manada serán dispersas.
2632Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.
2633Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado.
2634Jesús le dice: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
2635Dícele Pedro. Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
2636Entonces llegó Jesús con ellos á la aldea que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, hasta que vaya allí y ore.
2637Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse y á angustiarse en gran manera.
2638Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
2639Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.
2640Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo á Pedro: ¿Así no habéis podido velar conmigo una hora?
2641Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.
2642Otra vez fué, segunda vez, y oró diciendo. Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
2643Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos estaban agravados.
2644Y dejándolos fuése de nuevo, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.
2645Entonces vino á sus discípulos y díceles: Dormid ya, y descansad: he aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.
2646Levantaos, vamos: he aquí ha llegado el que me ha entregado.
2647Y hablando aún él, he aquí Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha gente con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.
2648Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle.
2649Y luego que llegó á Jesús, dijo: Salve, Maestro. Y le besó.
2650Y Jesús le dijo: Amigo, ¿á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesús, y le prendieron.
2651Y he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó la oreja.
2652Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.
2653¿Acaso piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles?
2654¿Cómo, pues, se cumplirían las Escrituras, que así conviene que sea hecho?
2655En aquella hora dijo Jesús á las gentes: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.
2656Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.
2657Y ellos, prendido Jesús, le llevaron á Caifás pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.
2658Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del pontífice; y entrando dentro, estábase sentado con los criados, para ver el fin.
2659Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el consejo, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregale á la muerte;
2660Y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se llegaban; mas á la postre vinieron dos testigos falsos,
2661Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.
2662Y levantándose el pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? ¿qué testifican éstos contra ti?
2663Mas Jesús callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
2664Jesús le dijo: Tú lo has dicho: y aun os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo de los hombres sentado á la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.
2665Entonces el pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia.
2666¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: Culpado es de muerte.
2667Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le herían con mojicones,
2668Diciendo: Profetízanos tú, Cristo, quién es el que te ha herido.
2669Y Pedro estaba sentado fuera en el patio: y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesús el Galileo estabas.
2670Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.
2671Y saliendo él á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí: También éste estaba con Jesús Nazareno.
2672Y nego otra vez con juramento: No conozco al hombre.
2673Y un poco después llegaron los que estaban por allí, y dijeron á Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu habla te hace manifiesto.
2674Entonces comienzó á hacer imprecaciones, y á jurar, diciendo: No conozco al hombre. Y el gallo cantó luego.
2675Y se acordó Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.
271Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesús, para entregarle á muerte.
272Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.
273Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos,
274Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da á nosotros? Viéras lo tú.
275Y arrojando las piezas de plata en el templo, partióse; y fué, y se ahorcó.
276Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.
277Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros.
278Por lo cual fué llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el día de hoy.
279Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel;
2710Y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.
2711Y Jesús estuvo delante del presidente; y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.
2712Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió.
2713Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra tí?
2714Y no le respondió ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho,
2715Y en el día de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso, cual quisiesen.
2716Y tenían entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás.
2717Y juntos ellos, les dijo Pilato; ¿Cuál queréis que os suelte? ¿á Barrabás ó á Jesús que se dice el Cristo?
2718Porque sabía que por envidia le habían entregado.
2719Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.
2720Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese á Barrabás, y á Jesús matase.
2721Y respondiendo el presidente les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: á Barrabás.
2722Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.
2723Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban más, diciendo: Sea crucificado.
2724Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo veréis lo vosotros.
2725Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.
2726Entonces les soltó á Barrabás: y habiendo azotado á Jesús, le entregó para ser crucificado.
2727Entonces los soldados del presidente llevaron á Jesús al pretorio, y juntaron á él toda la cuadrilla;
2728Y desnudándole, le echaron encima un manto de grana;
2729Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; é hincando la rodilla delante de él, le burlaban, diciendo: ¡Salve, Rey de los Judíos!
2730Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herían en la cabeza.
2731Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.
2732Y saliendo, hallaron á un Cireneo, que se llamaba Simón: á éste cargaron para que llevase su cruz.
2733Y como llegaron al lugar que se llamaba Gólgotha, que es dicho, El lugar de la calavera,
2734Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel: y gustando, no quiso beber lo
2735Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
2736Y sentados le guardaban allí.
2737Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.
2738Entonces crucificaron con él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda.
2739Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas,
2740Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.
2741De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían:
2742á otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.
2743Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.
2744Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él.
2745Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
2746Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
2747Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.
2748Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale de beber.
2749Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías á librarle.
2750Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.
2751Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;
2752Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
2753Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.
2754Y el centurión, y los que estaban con él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.
2755Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole:
2756Entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
2757Y como fué la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús.
2758Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.
2759Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
2760Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.
2761Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.
2762Y el siguiente día, que es después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,
2763Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.
2764Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.
2765Y Pilato les dijo: Tenéis una guardia: id, aseguradlo como sabéis.
2766Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia.
281Y LA víspera de sábado, que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro.
282Y he aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella.
283Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.
284Y de miedo de él los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.
285Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis á Jesús, que fué crucificado.
286No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fué puesto el Señor.
287E id presto, decid á sus discípulos que ha resucitado de los muertos: y he aquí va delante de vosotros á Galilea; allí le veréis; he aquí, os lo he dicho.
288Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y mientras iban á dar las nuevas á sus discípulos,
289He aquí, Jesús les sale al encuentro, diciendo: Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron.
2810Entonces Jesús les dice: No temáis: id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galilea, y allí me verán.
2811Y yendo ellas, he aquí unos de la guardia vinieron á la ciudad, y dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.
2812Y juntados con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero á los soldados,
2813Diciendo: Decid: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros.
2814Y si esto fuere oído del presidente, nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros.
2815Y ellos, tomando el dinero, hicieron como estaban instruídos: y este dicho fué divulgado entre los Judíos hasta el día de hoy.
2816Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
2817Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.
2818Y llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
2819Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
2820Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.