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| Spanish RV 1909 Bible | ||
| Chapter # | Verse # | Verse Detail |
| 1 | 1 | CANCION de canciones, la cual es de Salomón. |
| 1 | 2 | ¡Oh si él me besara con ósculos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. |
| 1 | 3 | Por el olor de tus suaves unguüentos, (Ungüento derramado es tu nombre,) Por eso las doncellas te amaron. |
| 1 | 4 | Llévame en pos de ti, correremos. Metióme el rey en sus cámaras: Nos gozaremos y alegraremos en ti; Acordarémonos de tus amores más que del vino: Los rectos te aman. |
| 1 | 5 | Morena soy, oh hijas de Jerusalem, Mas codiciable; Como las cabañas de Cedar, Como las tiendas de Salomón. |
| 1 | 6 | No miréis en que soy morena, Porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, Hiciéronme guarda de viñas; Y mi viña, que era mía, no guardé. |
| 1 | 7 | Hazme saber, ó tú á quien ama mi alma, Dónde repastas, dónde haces tener majada al medio día: Porque, ¿por qué había yo de estar como vagueando Tras los rebaños de tus compañeros? |
| 1 | 8 | Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, Sal, yéndote por las huellas del rebaño, Y apacienta tus cabritas junto á las cabañas de los pastores. |
| 1 | 9 | A yegua de los carros de Faraón Te he comparado, amiga mía. |
| 1 | 10 | Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, Tu cuello entre los collares. |
| 1 | 11 | Zarcillos de oro te haremos, Con clavos de plata. |
| 1 | 12 | Mientras que el rey estaba en su reclinatorio, Mi nardo dió su olor. |
| 1 | 13 | Mi amado es para mí un manojito de mirra, Que reposa entre mis pechos. |
| 1 | 14 | Racimo de copher en las viñas de Engadi Es para mí mi amado. |
| 1 | 15 | He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí que eres bella: tus ojos de paloma. |
| 1 | 16 | He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: Nuestro lecho también florido. |
| 1 | 17 | Las vigas de nuestra casa son de cedro, Y de ciprés los artesonados. |
| 2 | 1 | YO soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles. |
| 2 | 2 | Como el lirio entre las espinas, Así es mi amiga entre las doncellas. |
| 2 | 3 | Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los mancebos: Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fué dulce en mi paladar. |
| 2 | 4 | Llevóme á la cámara del vino, Y su bandera sobre mí fué amor. |
| 2 | 5 | Sustentadme con frascos, corroboradme con manzanas; Porque estoy enferma de amor. |
| 2 | 6 | Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace. |
| 2 | 7 | Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor Hasta que quiera. |
| 2 | 8 | ¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, brincando sobre los collados. |
| 2 | 9 | Mi amado es semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Mostrándose por las rejas. |
| 2 | 10 | Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente. |
| 2 | 11 | Porque he aquí ha pasado el invierno, Hase mudado, la lluvia se fué; |
| 2 | 12 | Hanse mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción es venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola; |
| 2 | 13 | La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne Dieron olor: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente. |
| 2 | 14 | Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oir tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto. |
| 2 | 15 | Cazadnos las zorra, las zorras pequeñas, que echan á perder las viñas; Pues que nuestras viñas están en cierne. |
| 2 | 16 | Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios. |
| 2 | 17 | Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Tórnate, amado mío; sé semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos, Sobre los montes de Bether. |
| 3 | 1 | POR las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma: Busquélo, y no lo hallé. |
| 3 | 2 | Levantaréme ahora, y rodearé por la ciudad; Por las calles y por las plazas Buscaré al que ama mi alma: Busquélo, y no lo hallé. |
| 3 | 3 | Halláronme los guardas que rondan la ciudad, Y díjeles: ¿Habéis visto al que ama mi alma? |
| 3 | 4 | Pasando de ellos un poco, Hallé luego al que mi alma ama: Trabé de él, y no lo dejé, Hasta que lo metí en casa de mi madre, Y en la cámara de la que me engendró. |
| 3 | 5 | Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera. |
| 3 | 6 | ¿Quién es ésta que sube del desierto como columnita de humo, Sahumada de mirra y de incienso, Y de todos polvos aromáticos? |
| 3 | 7 | He aquí es la litera de Salomón: Sesenta valientes la rodean, De los fuertes de Israel. |
| 3 | 8 | Todos ellos tienen espadas, diestros en la guerra; Cada uno su espada sobre su muslo, Por los temores de la noche. |
| 3 | 9 | El rey Salomón se hizo una carroza De madera del Líbano. |
| 3 | 10 | Sus columnas hizo de plata, Su respaldo de oro, su cielo de grana, Su interior enlosado de amor, Por las doncellas de Jerusalem. |
| 3 | 11 | Salid, oh doncellas de Sión, y ved al rey Salomón Con la corona con que le coronó su madre el día de su desposorio, Y el día del gozo de su corazón. |
| 4 | 1 | HE aquí que tú eres hermosa, amiga mía, he aquí que tú eres hermosa; Tus ojos entre tus guedejas como de paloma; Tus cabellos como manada de cabras, Que se muestran desde el monte de Galaad. |
| 4 | 2 | Tus dientes, como manadas de trasquiladas ovejas, Que suben del lavadero, Todas con crías mellizas, Y ninguna entre ellas estéril. |
| 4 | 3 | Tus labios, como un hilo de grana, Y tu habla hermosa; Tus sienes, como cachos de granada á la parte adentro de tus guedejas. |
| 4 | 4 | Tu cuello, como la torre de David, edificada para muestra; Mil escudos están colgados de ella, Todos escudos de valientes. |
| 4 | 5 | Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama, Que son apacentados entre azucenas. |
| 4 | 6 | Hasta que apunte el día y huyan las sombras, Iréme al monte de la mirra, Y al collado del incienso. |
| 4 | 7 | Toda tú eres hermosa, amiga mía Y en ti no hay mancha. |
| 4 | 8 | Conmigo del Líbano, oh esposa, Conmigo ven del Líbano: Mira desde la cumbre de Amana, Desde la cumbre de Senir y de Hermón, Desde las guaridas de los leones, Desde los montes de los tigres. |
| 4 | 9 | Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; Has preso mi corazón con uno de tus ojos, Con una gargantilla de tu cuello. |
| 4 | 10 | ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas! |
| 4 | 11 | Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; Miel y leche hay debajo de tu lengua; Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano. |
| 4 | 12 | Huerto cerrado eres, mi hermana, esposa mía; Fuente cerrada, fuente sellada. |
| 4 | 13 | Tus renuevos paraíso de granados, con frutos suaves, De cámphoras y nardos, |
| 4 | 14 | Nardo y azafrán, Caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso; Mirra y áloes, con todas las principales especias. |
| 4 | 15 | Fuente de huertos, Pozo de aguas vivas, Que corren del Líbano. |
| 4 | 16 | Levántate, Aquilón, y ven, Austro: Sopla mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado á su huerto, Y coma de su dulce fruta. |
| 5 | 1 | YO vine á mi huerto, oh hermana, esposa mía: Cogido he mi mirra y mis aromas; He comido mi panal y mi miel, Mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; Babed, amados, y embriagaos. |
| 5 | 2 | Yo dormía, pero mi corazón velaba: La voz de mi amado que llamaba: Abreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía; Porque mi cabeza está llena de rocío, Mis cabellos de las gotas de la noche. |
| 5 | 3 | Heme desnudado mi ropa; ¿cómo la tengo de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los tengo de ensuciar? |
| 5 | 4 | Mi amado metió su mano por el agujero, Y mis entrañas se conmovieron dentro de mí. |
| 5 | 5 | Yo me levanté para abrir á mi amado, Y mis manos gotearon mirra, Y mis dedos mirra que corría Sobre las aldabas del candado. |
| 5 | 6 | Abrí yo á mi amado; Mas mi amado se había ido, había ya pasado: Y tras su hablar salió mi alma: Busquélo, y no lo hallé; Llamélo, y no me respondió. |
| 5 | 7 | Halláronme los guardas que rondan la ciudad: Hiriéronme, llagáronme, Quitáronme mi manto de encima los guardas de los muros. |
| 5 | 8 | Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, si hallareis á mi amado, Que le hagáis saber cómo de amor estoy enferma. |
| 5 | 9 | ¿Qué es tu amado más que otro amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Qué es tu amado más que otro amado, Que así nos conjuras? |
| 5 | 10 | Mi amado es blanco y rubio, Señalado entre diez mil. |
| 5 | 11 | Su cabeza, como, oro finísimo; Sus cabellos crespos, negros como el cuervo. |
| 5 | 12 | Sus ojos, como palomas junto á los arroyos de las aguas, Que se lavan con leche, y a la perfección colocados. |
| 5 | 13 | Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores: Sus labios, como lirios que destilan mirra que trasciende. |
| 5 | 14 | Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos: Su vientre, como claro marfil cubierto de zafiros. |
| 5 | 15 | Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de fino oro: Su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros. |
| 5 | 16 | Su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalem. |
| 6 | 1 | ¿DONDE se ha ido tu amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Adónde se apartó tu amado, Y le buscaremos contigo? |
| 6 | 2 | Mi amado descendió á su huerto, á las eras de los aromas Para apacentar en los huertos, y para coger los lirios. |
| 6 | 3 | Yo soy de mi amado, y mi amado es mío: El apacienta entre los lirios. |
| 6 | 4 | Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa; De desear, como Jerusalem; Imponente como ejércitos en orden. |
| 6 | 5 | Aparta tus ojos de delante de mí, Porque ellos me vencieron. Tu cabello es como manada de cabras, Que se muestran en Galaad. |
| 6 | 6 | Tus dientes, como manada de ovejas Que suben del lavadero, Todas con crías mellizas, Y estéril no hay entre ellas. |
| 6 | 7 | Como cachos de granada son tus sienes Entre tus guedejas. |
| 6 | 8 | Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas, Y las doncellas sin cuento: |
| 6 | 9 | Mas una es la paloma mía, la perfecta mía; Unica es á su madre, Escogida á la que la engendró. Viéronla las doncellas, y llamáronla bienaventurada; Las reinas y las concubinas, y la alabaron. |
| 6 | 10 | ¿Quién es ésta que se muestra como el alba, Hermosa como la luna, Esclarecida como el sol, Imponente como ejércitos en orden? |
| 6 | 11 | Al huerto de los nogales descendí A ver los frutos del valle, Y para ver si brotaban las vides, Si florecían los granados. |
| 6 | 12 | No lo supe: hame mi alma hecho Como los carros de Amminadab. |
| 6 | 13 | Tórnate, tórnate, oh Sulamita; Tórnate, tórnate, y te miraremos. ¿Qué veréis en la Sulamita? Como la reunión de dos campamentos. |
| 7 | 1 | ¡CUAN hermosos son tus pies en los calzados, oh hija de príncipe! Los contornos de tus muslos son como joyas, Obra de mano de excelente maestro. |
| 7 | 2 | Tu ombligo, como una taza redonda, Que no le falta bebida. Tu vientre, como montón de trigo, Cercado de lirios. |
| 7 | 3 | Tus dos pechos, como dos cabritos Mellizos de gama. |
| 7 | 4 | Tu cuello, como torre de marfil; Tus ojos, como las pesqueras de Hesbón junto á la puerta de Bat-rabbim; Tu nariz, como la torre del Líbano, Que mira hacia Damasco. |
| 7 | 5 | Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; Y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey Ligada en los corredores. |
| 7 | 6 | ¡Qué hermosa eres, y cuán suave, Oh amor deleitoso! |
| 7 | 7 | Y tu estatura es semejante á la palma, Y tus pechos á los racimos! |
| 7 | 8 | Yo dije: Subiré á la palma, Asiré sus ramos: Y tus pechos serán ahora como racimos de vid, Y el olor de tu boca como de manzanas; |
| 7 | 9 | Y tu paladar como el buen vino, Que se entra á mi amado suavemente, Y hace hablar los labios de los viejos. |
| 7 | 10 | Yo soy de mi amado, Y conmigo tiene su contentamiento. |
| 7 | 11 | Ven, oh amado mío, salgamos al campo, Moremos en las aldeas. |
| 7 | 12 | Levantémonos de mañana á las viñas; Veamos si brotan las vides, si se abre el cierne, Si han florecido los granados; Allí te daré mis amores. |
| 7 | 13 | Las mandrágoras han dado olor, Y á nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas. Que para ti, oh amado mío, he guardado. |
| 8 | 1 | ¡OH quién te me diese como hermano Que mamó los pechos de mi madre; De modo que te halle yo fuera, y te bese, Y no me menosprecien! |
| 8 | 2 | Yo te llevaría, te metiera en casa de mi madre: Tú me enseñarías, Y yo te hiciera beber vino Adobado del mosto de mis granadas. |
| 8 | 3 | Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace. |
| 8 | 4 | Conjúroos, oh doncellas de Jerusalem, Que no despertéis, ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera. |
| 8 | 5 | ¿Quién es ésta que sube del desierto, Recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te desperté: Allí tuvo tu madre dolores, Allí tuvo dolores la que te parió. |
| 8 | 6 | Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: Porque fuerte es como la muerte el amor; Duro como el sepulcro el celo: Sus brasas, brasas de fuego, Fuerte llama. |
| 8 | 7 | Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre toda la hacienda de su casa por este amor, De cierto lo menospreciaran. |
| 8 | 8 | Tenemos una pequeña hermana, Que no tiene pechos: ¿Qué haremos á nuestra hermana Cuando de ella se hablare? |
| 8 | 9 | Si ella es muro, Edificaremos sobre él un palacio de plata: Y si fuere puerta, La guarneceremos con tablas de cedro. |
| 8 | 10 | Yo soy muro, y mis pechos como torres, Desde que fuí en sus ojos como la que halla paz. |
| 8 | 11 | Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, La cual entregó á guardas, Cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto. |
| 8 | 12 | Mi viña, que es mía, está delante de mí: Las mil serán tuyas, oh Salomón, Y doscientas, de los que guardan su fruto. |
| 8 | 13 | Oh tú la que moras en los huertos, Los compañeros escuchan tu voz: Házmela oir. |
| 8 | 14 | Huye, amado mío; Y sé semejante al gamo, ó al cervatillo, Sobre las montañas de los aromas. |